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Capítulos: Introducción I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII XIII XIV XV XVI XVII

Capítulo VII. Educación

Pregunta para Discutir El capital es una masa de recursos utilizados para producir bienes y servicios. Lo más frecuente es que por él se entienda el capital físico: los edificios, las máquinas, los equipos técnicos y las existencias de productos y materia prima. Pero el "capital humano" —los conocimientos y las aptitudes de la gente— es igualmente importante para la producción y no menos valioso para la persona que cuenta con él. La importancia del "factor humano" para la producción moderna se observa en la distribución del ingreso entre quienes poseen capital físico y quienes "poseen" conocimientos y aptitudes. Por ejemplo, en los Estados Unidos, en el decenio de 1980, el ingreso recibido gracias a los conocimientos y aptitudes (mediante el pago de sueldos y salarios) fue 14 veces mayor que el obtenido por el capital físico (mediante el pago de dividendos y utilidades no distribuidas de las empresas). Este fenómeno llevó a los economistas a admitir la existencia del capital humano.

Educación y capital humano

La mayor parte del capital humano se forma con la educación o la capacitación, que incrementan la productividad económica de una persona, es decir, le permiten obtener ingresos más altos. Los gobiernos, los trabajadores y los empleadores invierten en capital humano dedicando dinero y tiempo a la educación y la capacitación (acumulación de conocimientos y aptitudes). Como toda otra inversión, la inversión en capital humano exige sacrificios. La gente estÁde acuerdo en realizarlos si considera que, a cambio, va a obtener mayores ingresos en el futuro.

Los gobiernos gastan fondos públicos en educación porque creen que una población con mejor educación contribuirÁa un desarrollo más rápido. Los empleadores pagan la capacitación de sus empleados porque esperan cubrir el costo correspondiente y obtener ganancias adicionales al aumentar la productividad. Y muchas personas están dispuestas a destinar tiempo y dinero a la educación y la capacitación porque, en la mayoría de los países, quienes tienen mejor educación y conocimientos especializados ganan más. La gente educada y especializada suele estar en condiciones de producir más o de generar una producción más valiosa en el mercado; los empleadores generalmente lo reconocen así al pagarles salarios más altos.

Sin embargo, los beneficios económicos de la educación no son uniformes. Pueden ser menores si:

  • La calidad de la educación es deficiente o los conocimientos y las aptitudes adquiridos en la escuela no coinciden con la demanda del mercado. En este caso, las inversiones en capital humano no han sido lo bastante eficientes, lo que da por resultado menos capital humano y menos beneficios para los individuos y la sociedad.
  • La demanda de capital humano es insuficiente debido a la lentitud del crecimiento económico. En este caso, es probable que el capital humano de los trabajadores se vea desaprovechado y mal remunerado.
  • Deliberadamente se abonan salarios similares a trabajadores con distintos niveles de educación y aptitudes, a fin de mantener una relativa igualdad en las remuneraciones; es lo que solía suceder, por ejemplo, en los países con economía de planificación centralizada. Estas distorsiones de los salarios relativos se están eliminando en la transición de esos países hacia una economía de mercado.

Pregunta para Discutir La riqueza del capital humano y su ritmo de aumento son cruciales para el nivel y la velocidad del desarrollo económico de un país, fundamentalmente porque el capital humano es el principal factor determinante de la capacidad de un país para producir y adoptar innovaciones tecnológicas. La inversión en capital humano, si bien es extremadamente importante, no basta para lograr un rápido crecimiento económico: debe ir acompañada de una estrategia de desarrollo acertada.

Analicemos los casos de Filipinas y Viet Nam, donde la alfabetización de los adultos es mayor que en la mayoría de los demás países del sudeste asiático (véase el Cuadro de datos 2). No obstante, hasta hace poco tiempo, el crecimiento de esos dos países era relativamente lento, en gran medida porque sus estrategias de desarrollo les impedían aprovechar plenamente la riqueza de su capital humano. En Viet Nam, la planificación centralizada era responsable de esa situación, mientras que en Filipinas el problema radicaba en que la economía del país estaba aislada de los mercados mundiales. En los últimos años, sin embargo, ambos países han obtenido rendimientos de sus inversiones en capital humano: Viet Nam, adoptando un modelo de desarrollo más cercano a la economía de mercado y mejorando radicalmente su tasa de crecimiento; y Filipinas, "exportando" muchos de sus trabajadores capacitados e "importando" las ganancias en divisas que éstos producen.

La mayoría de los gobiernos estÁdesempeñando un papel cada vez más activo como proveedor de educación (Mapa 7.1 y Cuadro de datos 2 Las diferencias en el gasto público en educación (en relación con el PIB) entre un país y otro reflejan las diferencias en los esfuerzos de cada Estado por aumentar el capital humano. Los gobiernos de los países en desarrollo destinan una proporción mayor de su PIB a la educación en la actualidad que en 1980. Sin embargo, dicha proporción sigue siendo menor que la que dedican los países desarrollados: 3,4% del PIB en los países de ingreso bajo y 4,4% en los países de ingreso mediano, frente al 5,6% en los países de ingreso alto. Utilizando los Cuadros de datos 1 y 2, se puede calcular la diferencia absoluta entre el gasto público per cápita en educación en los países desarrollados y en desarrollo, que representa una importante manifestación del círculo vicioso de la pobreza descrito en el Capítulo 6: el bajo ingreso per cápita dificulta las inversiones en capital humano (y en capital físico), la productividad aumenta entonces con gran lentitud y ello impide que haya mejoras de importancia en el ingreso per cápita.

Sin embargo, la información sobre el gasto público en educación no presenta un panorama completo de la inversión en capital humano, porque en muchos países el gasto privado en este rubro es considerable. En todo el mundo, la diferencia entre el gasto público y el gasto privado en educación varía enormemente y, al parecer, no guarda relación con el ingreso medio de los países. Entre los países de ingreso bajo, por ejemplo, la proporción del gasto privado en educación oscila entre el 20%, aproximadamente, registrado en Sri Lanka, hasta el 60% en Uganda y Viet Nam, mientras que en los países de ingreso alto va desde el 5% en Austria hasta el 50% en Suiza.

Hay, no obstante, cierto patrón en el equilibrio entre gasto público y privado en distintos niveles de educación. La mayoría de los gobiernos proporcionan, en forma gratuita, instrucción primaria y, en algunos casos, secundaria, porque consideran que no sólo las propias personas sino todo el país se beneficia notablemente cuando la mayoría de los ciudadanos sabe leer, escribir y participar plenamente en la vida social y económica. Al mismo tiempo, las instituciones de educación terciaria, tanto privadas como públicas, suelen ser de pago, porque se cree que son los graduados quienes recogen los mayores beneficios derivados de este nivel de educación (a través del aumento de sus ingresos futuros), antes que la sociedad en su conjunto.

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