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¿Qué
es el agua potable y por qué es importante?
El agua
potable es el agua de superficie tratada y el agua no tratada
pero sin contaminación que proviene de manantiales naturales,
pozos sanitarios y otras fuentes. En promedio, una persona
necesita unos 20 litros de agua potable todos los días para
satisfacer sus necesidades metabólicas, higiénicas y domésticas.
Sin agua potable, la gente no puede llevar una vida sana
y productiva. Por ejemplo, se calcula que cada año 900 millones
de personas sufren de enfermedades
diarreicas relacionadas con el agua, y mueren por estas
causas aproximadamente 2 millones de personas por año. La
mayoría de estas personas, pero no todas, viven en países
de ingreso bajo y mediano, y los que se encuentran más expuestos
a ese riesgo son los niños y los ancianos. Varios millones
de personas más en todo el mundo sufren otras enfermedades
relacionadas con el agua, como la bilharziasis,
el cólera, la
elefantiasis,
y la anquilostomiasis.
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Las
mejoras en los servicios de abastecimiento de agua y saneamiento
por lo general llevan a mejoras en la salud de la población
y en la calidad de vida. El Gráfico
2 muestra los resultados de las mejoras de los servicios
de abastecimiento de agua y el saneamiento en la esperanza
de vida de la población de tres ciudades francesas en
el siglo XIX. A lo largo de la historia, cuando ha contado
con suficiente abastecimiento de agua potable y ha podido
poner en práctica las normas recomendadas de higiene, la
población ha tenido mejor estado de salud y más posibilidades
de gozar de una vida más larga.
El acceso
a agua potable también es crucial para las economías y los
ecosistemas,
y la escasez de agua potable puede afectar directamente
las perspectivas a largo plazo del desarrollo
sostenible. Sin un abastecimiento adecuado de agua,
las fábricas que dependen de este líquido pueden tener que
cerrar temporalmente; puede bajar el rendimiento de los
cultivos; los trabajadores enfermos pueden ser improductivos,
y pueden destruirse las pesquerías. La destrucción de la
vida acuática no sólo afecta la economía sino que también
daña el ecosistema. Además, la falta de un sistema fiable
de agua corriente puede hacer que la gente cave sus propios
pozos y agote las fuentes de agua dulce. La calidad de la
atmósfera también puede verse afectada por la escasez de
agua potable. Cuando la gente hierve el agua para matar
bacterias peligrosas, el combustible que utiliza puede contaminar
el aire. Y cuando utiliza leña o carbón como combustible,
pueden destruirse los bosques, lo que ocasiona más problemas
ambientales, como la erosión y la pérdida de la capa arable
del suelo.
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