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Capítulo VII, 2. Educación

En el caso de la educación profesional, los empleadores suelen cumplir una importante función, pues proporcionan capacitación práctica a los empleados en el trabajo y financian la formación en escuelas técnicas. Los gobiernos tratan de alentar la participación de los empleadores, a fin de ahorrar fondos públicos y vincular la educación profesional con las necesidades del mercado laboral. Las competencias específicas se adquieren y perfeccionan mejor a través del adiestramiento en el servicio, especialmente en aquellos trabajos que suponen un avance tecnológico notable.

El financiamiento público de la capacitación profesional se considera justificado, por lo general, cuando la capacidad de adiestramiento de los empleadores es deficiente (en el caso de las empresas pequeñas y medianas, por ejemplo) o inexistente (como sucede con la reconversión laboral de trabajadores desempleados). Una educación general de muy buena calidad constituye la mejor garantía de la capacidad de una persona para adquirir nuevas competencias a lo largo de su carrera y de la voluntad de los empleadores de invertir en la capacitación profesional de esa persona. Lo más importante es que los empleados puedan comunicarse claramente por escrito y utilizar conocimientos de matemática y ciencias para diagnosticar y solucionar problemas.

Educación primaria y alfabetización

La escuela primaria ayuda a los niños a adquirir nociones básicas de lengua y matemática, así como otros conocimientos y destrezas necesarios para su educación futura. En los países de ingreso bajo, en ocasiones la educación primaria mejora las condiciones de vida de los pobres, pues los transforma en trabajadores más productivos, les permite aprender nuevas habilidades a lo largo de su vida laboral y reduce el riesgo de desempleo. Por otra parte, las niñas y las mujeres, en especial, que han asistido a la escuela primaria suelen formar familias menos numerosas y más sanas, en las que la mortalidad infantil es menor.

A pesar del rápido aumento del número de niños en edad de asistir a la escuela primaria, desde 1970 los países en desarrollo han logrado un apreciable incremento del porcentaje de niños matriculados en la escuela primaria (Gráfico 7.1). La educación primaria universal, objetivo que persigue la mayoría de los gobiernos de los países en desarrollo, dista de ser una realidad en muchos de ellos (Cuadro de datos 2). En muchos países de ingreso bajo, la escasa matriculación puede indicar deficiencias en la capacidad del sistema educativo, así como la existencia de condiciones sociales que impiden a los niños inscribirse en la escuela.

Pregunta para Discutir Como se sabe que los beneficios sociales y económicos para la sociedad que se derivan de la educación primaria son más elevados que los que proporcionan otros niveles de estudio, la mayoría de los gobiernos se ha comprometido a brindar acceso gratuito a la escuela primaria a todos los niños. En los países de ingreso bajo, sin embargo, a veces los fondos públicos destinados a ese fin resultan insuficientes para atender la demanda creciente de las poblaciones en rápido aumento. En ocasiones, esos fondos no se asignan de manera equitativa, pues se ofrecen mejores oportunidades educativas a los niños de las ciudades que a los de las zonas rurales; a los niños en situación acomodada que a los niños pobres, y a los varones que a las niñas. En algunos países, el financiamiento público de la educación favorece los niveles de estudio más altos, de modo que se benefician más que nada los alumnos mayores cuya posición es holgada, lo cual agrava la desigualdad social.

Incluso donde la educación primaria es accesible, muchos niños pobres no la pueden aprovechar, pues, en lugar de asistir a la escuela, tienen que trabajar. El trabajo excesivo y prematuro afecta la salud de los niños y les impide desarrollar sus habilidades sociales; como consecuencia, reduce su capacidad de obtener ingresos en el futuro y perpetúa el círculo vicioso de la pobreza.

Además, la matriculación en la escuela primaria es, en general, más baja entre las niñas que entre los varones. Esta diferencia entre los sexos es mayor en Asia meridional, Oriente Medio y África al sur del Sahara, y es producto de normas culturales, la maternidad temprana, las escasas oportunidades de empleo para la mujer y la idea tradicional de que las niñas deben contribuir en mayor medida a las tareas domésticas. Como consecuencia, de los 900 millones de adultos analfabetos que existen en los países en desarrollo (casi una persona de cada tres), prácticamente dos tercios son mujeres (Gráfico 7.2).

Cabe señalar que el trabajo infantil es un problema de la pobreza, es decir, su incidencia disminuye a medida que aumenta el ingreso per cápita. Ello significa que un mayor crecimiento económico podría llegar a eliminar este obstáculo para la universalidad de la educación primaria. Las diferencias en la matriculación escolar por razón de género, en cambio, no guardan relación con el nivel general de vida, de modo que no basta con que los países crezcan para solucionar el problema. Para salvar esas diferencias se requieren políticas nacionales al efecto, como la reducción de los costos directos e indirectos que la asistencia de las niñas a la escuela supone para los padres y la construcción de un mayor número de escuelas para niñas, en aquellos sistemas donde la educación no es mixta.

Problemas de la educación secundaria y terciaria

Pregunta para Discutir En la mayoría de los países en desarrollo, la matriculación en la escuela secundaria estÁmuy por debajo de la matriculación en la escuela primaria (véase el Cuadro de datos 2). Si bien la situación ha mejorado en los últimos decenios, en los países de ingreso bajo e ingreso mediano, menos del 60% de la población en edad de asistir a la escuela secundaria, como promedio, estÁmatriculada, mientras que, en los países de ingreso alto, la escolaridad secundaria es prácticamente universal (Gráfico 7.3).

África al sur del Sahara es la región del mundo con la mayor proporción de niños y adolescentes que no están matriculados en la escuela secundaria. Si se consulta el Cuadro de datos 2, se observarÁque el indicador más alto de la incidencia del trabajo infantil —es decir, el porcentaje de niños de 10 a 14 años que trabajan— corresponde también a África al sur del Sahara. El trabajo infantil sigue siendo el mayor obstáculo para la educación de los niños de los países de ingreso bajo. De acuerdo con la información existente, en estos países (excluidas China y la India) casi un tercio de los niños de 10 a 14 años integran la fuerza de trabajo, mientras que en muchos países de África al sur del Sahara la proporción aumenta a la mitad. En realidad, la situación puede ser aún peor: en muchos países la información sobre el trabajo infantil se declara parcialmente o no se declara en absoluto, porque las autoridades niegan la existencia del problema.

La brecha entre los países desarrollados y en desarrollo es particularmente pronunciada en la educación terciaria. En los países de ingreso alto la matriculación terciaria ha aumentado rápidamente desde 1980, pero en los países de ingreso bajo e ingreso mediano sólo tuvo una pequeña mejora (Gráfico 7.4 y Cuadro de datos 2).

El número de estudiantes matriculados en un nivel de estudio no indica la calidad de la educación y, por lo tanto, sólo da una idea aproximada de los logros de un país en materia de instrucción. Para rendir beneficios económicos, la educación y la capacitación deben satisfacer las demandas cambiantes del mercado laboral, es decir, deben proporcionar a los graduados los conocimientos y las destrezas necesarios para cada etapa del desarrollo económico de un país. Por ejemplo, los países que pasan de una economía de planificación centralizada a una economía de mercado suelen requerir más gente capacitada en economía y administración de empresas, para desempeñarse en el incipiente sector privado y en el sector público reformado. Actualmente, la revolución informática impone la necesidad de trabajadores con conocimientos de computación, y la globalización (véanse los Capítulos 13 y 14)ha incrementado la demanda de gente con dominio de idiomas extranjeros. En general, en todas partes se necesita gente innovadora, y un sistema educativo que produzca graduados sin esta cualidad no puede considerarse plenamente eficaz.

En el Gráfico 7.5 se observan algunas diferencias en la calidad de la educación que proporcionan países en transición y países con economías de mercado establecidas. Los niños de Hungría, Eslovenia y la ex Unión Soviética demostraron tener más conocimientos que los de Canadá, Francia, Israel y el Reino Unido, pero menos capacidad para aplicarlos en situaciones nuevas y diferentes. En una economía de mercado competitiva, los graduados que no son innovadores ni están en condiciones de resolver problemas corren mayor riesgo de sufrir el desempleo y la pobreza.

La inversión en educación no es sólo un medio importante de formar el capital humano de una nación y mejorar sus posibilidades de crecimiento económico y su nivel de vida. También es valiosa en sí misma, porque la educación amplía las perspectivas de la gente y le ayuda a tener una vida más sana, más plena y más segura desde el punto de vista financiero. Por ello los especialistas consideran que la información sobre alfabetización, por ejemplo, es un indicador importante de la calidad de vida de un país.






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