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En
los últimos decenios algunos países
en desarrollo han logrado tasas de crecimiento
económico elevadas, y han reducido notablemente
las diferencias que los separaban de los países
desarrollados , pero, para la mayoría, la brecha
económica se ha ahondado (véase el Gráfico
4.4). Si bien es posible para un país acelerar
el crecimiento y el desarrollo hasta ponerse a la altura
de los países desarrollados, el éxito no está,
en modo alguno, garantizado. ¿Comprendemos cabalmente
cuáles son los principales factores que determinan
el éxito del desarrollo? ¿Qué pueden
hacer los gobiernos para actuar como agentes catalizadores
del desarrollo de sus países?
Para
comenzar a responder estas preguntas, es importante tomar
conciencia de que el desarrollo es mucho más complejo
que el simple crecimiento económico o la acumulación
cuantitativa del capital
nacional, aun en la acepción más amplia del
término (descrito, por ejemplo, en el Capítulo
16). El desarrollo es también la transformación
cualitativa de una sociedad en su conjunto, la evolución
hacia nuevas formas de pensamiento y, en consecuencia, nuevas
relaciones y nuevos métodos de producción.
Además, ustedes coincidirán en que una transformación
sólo puede calificarse de desarrollo si beneficia
a la mayoría de la población, si mejora su
calidad de
vida y le permite controlar mejor su destino (véase
el Capítulo 1). Este
amplio proceso de cambio debe incluir a la mayor parte de
la población de un país y no se puede limitar
a la modernización de la capital o al beneficio de
las clases altas.
Capital
Sociales y cohesión Sociales
Los
investigadores que analizan el desarrollo han demostrado
que algunos países y comunidades utilizan todos sus
recursos productivos (capital humano, físico y natural)
de manera mucho más eficiente que otros y, por lo
tanto, obtienen mejores resultados. ¿Cómo
se explica esa diferencia? Observemos nuevamente el Gráfico
16.1. Lo que falta en él es quizÁel factor
más crucial para el desarrollo de cualquier sociedad:
la forma en que la gente interactúa, coopera y resuelve
sus conflictos. Éste es el factor que resulta difícil
de medir con los indicadores estadísticos convencionales
y que últimamente los investigadores han dado en
llamar el capital Sociales de una comunidad.
El capital Sociales se refiere a las organizaciones y asociaciones
(públicas, privadas y sin fines de lucro), así
como a las normas y relaciones (por ejemplo, las leyes,
tradiciones y relaciones personales). Es el elemento que
aglutina a la sociedad, que mantiene la cohesión
Sociales. Un capital Sociales abundante reduce considerablemente
el costo de la actividad comercial y aumenta la productividad
al promover la confianza, la coordinación y la cooperación
en todos los niveles. En cambio, la falta de capital Sociales
provoca conflictos e ineficiencia.
Debido
a la multiplicidad de aspectos que abarca, no hay una forma
óptima de medir el capital Sociales, lo que no significa
que sea imposible hacerlo. Los investigadores miden el capital
Sociales de varias formas creativas, habitualmente mediante
el cálculo de índices compuestos basados en
diversos datos reunidos en encuestas. Los datos utilizados
en estos cálculos por lo general reflejan la confianza
de la gente en los gobiernos y las instituciones públicas,
la participación en organizaciones cívicas
y el acceso a la información.
Cada
vez hay más pruebas que señalan la importancia
vital del capital Sociales para el crecimiento de la economía
y la prosperidad de la gente. Sin embargo, las reformas
radicales o incluso el desarrollo rápido, pero desequilibrado,
en muchos casos debilitan las formas existentes de capital
Sociales sin reemplazarlas por otras. Tal deterioro del capital
Sociales pone en peligro la cohesión Sociales e impide
el desarrollo sostenible. Algunos especialistas en desarrollo
creen que esto es lo que ha sucedido, por ejemplo, en muchos
países en transición.
Pensemos
en la corrupción de los funcionarios públicos,
especialmente en los sobornos, la malversación de
fondos públicos y el abuso de autoridad. La corrupción
no sólo representa un desperdicio de recursos, pues
las políticas gubernamentales dejan de estar al servicio
de las mayorías, sino que también genera apatía
y cinismo en la ciudadanía, subvierte la función
de las leyes y contribuye al aumento del delito. A la postre,
la corrupción desacredita la democracia, régimen
político esencial para el desarrollo, y socava el
apoyo de la población a las reformas económicas.
No debe sorprendernos, entonces, que, según algunos
estudios, los países con alto nivel de corrupción
suelen tener tasas de crecimiento económico más
bajas. Algunos elementos del capital Sociales, tales como
el buen ejercicio del poder y el imperio del derecho, son
tan importantes para el desarrollo económico como
ciertas condiciones económicas básicas, por
ejemplo, la existencia de un ahorro y una inversión
suficientes (véase el Capítulo
6) o de fuertes incentivos para la eficiencia (véase
el Capítulo 11).
La
función de las políticas estatales
Los
gobiernos disponen de recursos limitados para acelerar el
desarrollo de sus países. Si bien el desarrollo es
un proceso integral de cambio, los gobiernos deben determinar
en qué ámbitos su actuación puede ser
más decisiva y concentrarse en ellos. Además
de compensar las fallas del mercado bien conocidas (véase
el Capítulo 11), los
gobiernos pueden cumplir una importante función como
coordinadores de la participación de todos los agentes
del desarrollo —empresas privadas, organismos públicos
y asociaciones cívicas— en el marco de una
estrategia de desarrollo nacional. Pueden ayudar a diferentes
sectores de la sociedad a arribar a una visión común
del futuro del país a corto y largo plazo, a forjar
un amplio consenso nacional sobre la forma de trasladar
esa visión a la realidad y a permitir que todos los
agentes del desarrollo actúen de acuerdo con sus
responsabilidades Socialeses. La formulación de las
prioridades del desarrollo nacional y la coordinación
de los medios tendientes a alcanzarlas son tareas cruciales
que no se pueden confiar al mercado, mucho menos a los mercados
escasamente desarrollados de los países pobres.
Las
funciones del Estado y del sector privado en la ejecución
de la estrategia de desarrollo nacional no pueden ser iguales
en todos los países. Dependen de la madurez y la
capacidad del sistema de mercado del país, por un
lado, y de la capacidad financiera y de organización
del gobierno, por el otro. Sin embargo, hay determinados
ámbitos donde la participación del Estado
es indispensable: la educación y la atención
de la salud para toda la población, la protección
de los más vulnerables por su situación económica,
la creación y conservación de un sistema jurídico
eficaz, que vele por la firme aplicación de la ley
y cuente con tribunales que funcionen correctamente.
Otras funciones importantes de un Estado son la protección
y el fomento de la cultura nacional, particularmente donde
el sector privado y las asociaciones cívicas son
débiles. Los valores culturales pueden constituir
un poderoso elemento de cohesión cuando otras fuerzas
se ven debilitadas ante la rapidez de los cambios. El desarrollo
cultural no es un lujo, sino un medio de fortalecer el capital
Sociales y, por lo tanto, una de las claves de un desarrollo
Sociales y económico satisfactorio.
En el campo económico, el Estado es indispensable
para promover y proteger la competencia del mercado en el
sector privado. También puede cumplir un importante
papel al mejorar el acceso del público a la información
y los conocimientos necesarios para el desarrollo, por ejemplo,
favoreciendo los medios modernos de comunicación
(teléfono, fax, Internet), invirtiendo en investigación
básica y creando condiciones propicias para los medios
de información independientes y las asociaciones
cívicas.
Sin
embargo, algunas actividades de los Estados siguen despertando
grandes controversias. Por ejemplo, no queda claro hasta
qué punto un gobierno debería apoyar y proteger
de la competencia extranjera a las industrias de los sectores
en los que el país tiene ventajas comparativas (véase
el Capítulo 12). Tampoco
hay coincidencia sobre la mejor forma de vigilar y supervisar
a los bancos privados y otras instituciones financieras
para no coartar la iniciativa privada y, a la vez, proteger
a la sociedad del peligro de gravosas crisis financieras.
Todos
los países se enfrentan a numerosas opciones al abordar
los problemas que les plantea el desarrollo, lo cual implica
adoptar diariamente decisiones, en formas más o menos
coordinadas y de maneras más o menos democráticas,
teniendo en cuenta perspectivas a largo o a corto plazo.
En esas decisiones se juegan grandes riesgos y grandes beneficios
para naciones enteras, pero toda opción entraña,
inevitablemente, incertidumbre. La mejor forma de limitarla
quizÁsea aprender de la historia nacional y mundial.
Las autoras esperan que este libro ayude a ustedes a comenzar
a reflexionar sobre el desarrollo de sus países en
un contexto mundial —comparando un país con
otro y tratando de extraer enseñanzas valiosas del
desarrollo de países de todo el mundo— y a
pensar lo que se puede lograr, de manera realista, en 10,
20 ó 50 años.
Las
autoras también esperan que este libro los aliente
a participar intensamente en las actividades encaminadas
al desarrollo de sus respectivos países; por ejemplo,
en debates sobre el modelo futuro del país y el camino
singular que se debe seguir para alcanzar el desarrollo.
La actitud de cada uno —activa o pasiva, optimista
o pesimista— es también parte del capital Sociales
del propio país. Ustedes pueden hacer mucho si se
forman opiniones informadas y las dan a conocer a otros,
si influyen en los debates públicos y, finalmente,
en la elección de las políticas oficiales.
La
experiencia de muchos países indica que las políticas
se pueden mantener a lo largo del tiempo únicamente
si la mayor parte de la población las comprende y
apoya. Si los cambios que dichas políticas traen
aparejados no son contrarios a los valores y el sentido
de justicia de la mayoría de la gente, ese proceso
de cambio se puede definir, en términos generales,
como desarrollo. Es por estas razones que la participación
de ustedes y de sus pares en el diseño y la ejecución
de una estrategia nacional de desarrollo es tan importante
para el éxito futuro de sus países.
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