|
Los
flujos financieros hacia los países
en desarrollo adoptan principalmente dos formas: la
ayuda de los gobiernos extranjeros, que se suele denominar
asistencia oficial para el desarrollo, y la inversión
de empresas privadas extranjeras, conocida como flujos de
capital privado.
Después
de la segunda guerra mundial y hasta principios de los años
noventa, la principal fuente de financiamiento externo para
los países en desarrollo era la asistencia oficial
para el desarrollo proporcionada por los gobiernos de los
países de ingreso alto, que consistía en ayuda
alimentaria, socorro en casos de emergencia, asistencia
técnica, actividades de mantenimiento de la paz y
financiamiento para proyectos de construcción. Los
países donantes actúan impulsados por el deseo
de apoyar a sus aliados políticos y socios comerciales,
ampliar los mercados para sus exportaciones y reducir la
pobreza y los conflictos militares que amenazan la seguridad
internacional. Después del desmembramiento de la
Unión Soviética, las antiguas economías
de planificación centralizada también comenzaron
a recibir asistencia oficial, destinada, fundamentalmente,
a respaldar las reformas del mercado. En el Cuadro
13.1 se observan los montos de asistencia oficial neta
suministrada a los países en desarrollo y en transición
por los países miembros de la Organización
de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE)
en 1996.
Cuadro
13.1
Flujos
netos de capital provenientes de los países de la
OCDE, 1996 (millones de dólares estadounidenses)
|
|
Asistencia
oficial
|
Flujos
de capital privado
|
|
Total
|
Inversión
extranjera directa
|
Inversiones
de cartera
|
|
Total
hacia los países en desarrollo
|
Total
hacia los países en transición
|
Total
hacia los países en desarrollo
|
Total
hacia los países en transición
|
Total
hacia los países en desarrollo
|
Total
hacia los países en transición
|
Total
hacia los países en desarrollo
|
Total
hacia los países en transición
|
|
Alemania
|
7.601
|
1.329
|
12.336
|
4.671
|
3.456
|
3.648
|
6.980
|
171
|
|
Australia
|
1.121
|
10
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
|
Austria
|
557
|
226
|
938
|
355
|
247
|
355
|
0
|
0
|
|
Bélgica
|
913
|
70
|
4.528
|
4.109
|
461
|
169
|
4.194
|
4.007
|
|
Canadá
|
1.795
|
181
|
1.859
|
3
|
2.024
|
0
|
-154
|
0
|
|
Dinamarca
|
1.722
|
120
|
188
|
248
|
199
|
248
|
0
|
0
|
|
España
|
1.251
|
2
|
2.865
|
-102
|
2.865
|
-102
|
0
|
0
|
|
Estados
Unidos
|
9.377
|
1.694
|
42.848
|
2.652
|
23.430
|
2.226
|
19.472
|
578
|
|
Finlandia
|
408
|
57
|
472
|
146
|
257
|
194
|
162
|
-64
|
|
Francia
|
7.451
|
709
|
11.115
|
4.
860
|
4.657
|
1.192
|
5.352
|
3.886
|
|
Irlanda
|
179
|
1
|
125
|
0
|
0
|
0
|
125
|
0
|
|
Italia
|
2.416
|
294
|
289
|
218
|
457
|
153
|
1.642
|
706
|
|
Japón
|
9.439
|
184
|
27.469
|
1.928
|
8.573
|
1.315
|
19.981
|
1.652
|
|
Luxemburgo
|
82
|
2
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
|
Noruega
|
1.311
|
50
|
294
|
-193
|
202
|
-201
|
0
|
0
|
|
Nueva
Zelandia
|
122
|
0
|
9
|
0
|
9
|
0
|
0
|
0
|
|
Países
Bajos
|
3.246
|
13
|
5.858
|
-36
|
6.225
|
45
|
-912
|
-78
|
|
Portugal
|
218
|
18
|
593
|
-4
|
482
|
3
|
0
|
0
|
|
Reino
Unido
|
3.199
|
362
|
18.196
|
3.952
|
5.852
|
390
|
12.120
|
3
500
|
|
Suecia
|
1.999
|
178
|
-17
|
-107
|
339
|
-84
|
0
|
0
|
|
Suiza
|
1.026
|
97
|
395
|
705
|
1.316
|
705
|
-583
|
0
|
|
Total
|
55.485
|
5.596
|
130.360
|
23.406
|
61.051
|
10.255
|
68.963
|
14.358
|
| Nota:
Las cifras negativas en el cuadro indican la salida
neta de capitales con destino a los respectivos países
de la OCDE. El total de flujos de capitales privados
puede ser mayor o menor que la suma de la inversión
extranjera directa y las inversiones de cartera porque
incluye también corrientes más pequeñas
de capital, como los créditos privados a la exportación,
las donaciones de las instituciones no gubernamentales
y otros. |
Como
promedio, los países donantes que aparecen en el
Cuadro 13.1 destinan a la asistencia
oficial para el desarrollo alrededor de un tercio del 1%
del producto interno bruto (PIB)
de todos ellos juntos. Se puede utilizar el Cuadro 14.1
y el Cuadro de datos 1 para calcular qué países
dedican porcentajes mayores o menores de su PIB a este tipo
de asistencia.
La asistencia oficial a los países en desarrollo
y los países
en transición tiene tres componentes principales:
- Las
donaciones, que no se devuelven.
- Los
préstamos en condiciones concesionarias, que se
deben reembolsar, pero a tasas de interés más
bajas y plazos más largos que los préstamos
bancarios comerciales.
- Las
contribuciones a instituciones multilaterales que promueven
el desarrollo, como las Naciones Unidas, el Fondo
Monetario Internacional, el Banco
Mundial y los bancos regionales de desarrollo (Banco
Asiático de Desarrollo, Banco Africano de Desarrollo,
Banco Interamericano de Desarrollo).
Las
donaciones representan entre el 95% y el 100% de la asistencia
oficial que proporciona la mayoría de los países
donantes. Sin embargo, la mayor parte de la asistencia oficial
es ayuda "vinculada", es decir que los receptores tienen
que adquirir bienes y servicios
del país o del grupo específico de países
donantes. Los acuerdos de vinculación pueden impedir
que un receptor malverse o administre mal los fondos recibidos,
pero también pueden reducir el valor de la ayuda
si están motivados por el deseo de beneficiar a los
proveedores de determinados países e impiden a los
receptores adquirir bienes al precio más bajo. La
asistencia oficial también puede estar "vinculada"
cuando se le impone alguna condición, como ocurre
con la ayuda a los países en transición. Como
esta condicionalidad se vincula a la rapidez de las reformas
del mercado, las economías que están llevando
adelante velozmente el proceso de reforma, como la República
Checa y Polonia, reciben más asistencia oficial (en
relación con su población y su PIB) que las
que están menos preparadas para ello (véase
el Cuadro de datos 3).
Mientras
que la asistencia oficial para los países en desarrollo
apenas varió en los años noventa, los flujos
privados netos de capital se cuadruplicaron, aproximadamente,
entre 1990 y 1994, y superaron con creces los flujos oficiales
(Gráfico 13.1). La estructura
de los flujos privados también se modificó
notablemente: del predominio de los préstamos bancarios
se pasó al de la inversión
extranjera directa y las inversiones
de cartera (véase el Cuadro
13.1). La participación de la inversión
extranjera directa en los países en desarrollo ha
aumentado hasta superar un tercio de la inversión
extranjera directa mundial, impulsada por el rápido
crecimiento de las empresas multinacionales y alentada por
la liberalización de los mercados y las perspectivas
de crecimiento
económico de varios países en desarrollo.
El
mundo en desarrollo se estÁintegrando más
en los mercados de capitales mundiales, pero el nivel de
integración varía ampliamente de un país
a otro. En 1990-94, alrededor del 90% de los flujos de capital
privado hacia los países en desarrollo se concentraba
sólo en 12 países (Gráfico
13.2). En el Cuadro de datos 3
se puede observar la distribución de la inversión
extranjera directa en 1996. Al menos la mitad de los países
en desarrollo recibe escasa o ninguna inversión de
este tipo.
Como
suelen resultar menos interesantes para los inversionistas
extranjeros, los países africanos pobres siguen perdiendo
las oportunidades de crecimiento facilitadas por los flujos
de capital extranjero. La exclusión efectiva de estos
países del proceso de globalización puede
profundizar aún más las diferencias internacionales.
Los
países en desarrollo que más atraen corrientes
de capital privado se caracterizan por tener un clima favorable
para la inversión, es decir, condiciones económicas
propicias, con elementos tales como un régimen político
estable, buenas perspectivas de crecimiento económico,
fácil convertibilidad de la moneda nacional y una
regulación gubernamental liberal. Una inversión
extranjera importante ayuda a estos países a romper
el círculo vicioso de la pobreza (véase el
Capítulo 6) sin aumentar
su deuda externa. Además, la inversión extranjera
directa suele ir acompañada de tecnología
avanzada, conocimientos especializados sobre administración
y comercialización, y mayor facilidad en el acceso
a los mercados de exportación. La competencia entre
compañías extranjeras y nacionales también
contribuye a aumentar la competitividad de los mercados
y la eficiencia de las economías de los países.
Sin
embargo, el aumento de la movilidad internacional del capital
tiene sus riesgos. Si los inversionistas privados (sean
extranjeros o nacionales) repentinamente pierden confianza
en la estabilidad y las perspectivas de crecimiento de un
país, pueden retirar el capital con más rapidez.
En este sentido, las inversiones de cartera son mucho más
peligrosas que la inversión extranjera directa, porque
es mucho más probable que los inversionistas de cartera
—quienes poseen sólo una pequeña cantidad
de acciones de una compañía y tienen poca
o ninguna influencia en su gestión— procuren
deshacerse de las acciones al primer indicio o sospecha
de que las ganancias pueden disminuir. Algunos expertos
consideran que la crisis financiera de Asia oriental de
1997 constituye un ejemplo de las consecuencias negativas
de la excesiva movilidad del capital.
En
muchos casos, los flujos de capital privado hacia los países
en transición de Europa y Asia central se frenan
ante la incertidumbre sobre derechos de propiedad, inflación,
impuestos, controles de precios, regulación de exportaciones
e importaciones, y otros aspectos económicos. Como
resultado, los flujos de capital privado hacia estos países
siguen siendo relativamente escasos, como lo demuestra el
hecho de que representaron sólo el 13%, aproximadamente,
del total dirigido hacia los países en desarrollo
en 1990-95. Por otra parte, la distribución de estos
flujos ha sido muy despareja. Los países donde las
reformas del mercado parecen estar más adelantada
—las Repúblicas Checa y Eslovaca, Hungría
y Polonia— atrajeron casi tres cuartos de la inversión
extranjera en este grupo de países (véase
el Cuadro de datos 3). La distribución
de la inversión extranjera directa entre algunos
países en transición también figura
en el Cuadro 13.2.
Cuadro
13.2
Inversión
extranjera directa en algunos países en transición,
1991-96 (millones de dólares estadounidenses)
| País
|
Armenia
|
Belarús
|
República
Kirguisa
|
Uzbekistán
|
Albania
|
Bulgaria
|
Letonia
|
Eslovenia
|
República
Eslovaca
|
| Flujos
acumulados |
36
|
54
|
146
|
190
|
248
|
588
|
614
|
650
|
687
|
| País
|
Estonia
|
Ucrania
|
Rumania
|
Kazajstán
|
Polonia
|
Rusia
|
República
Checa
|
Hungría
|
China
|
| Flujos
acumulados |
859
|
1.163
|
1.379
|
2.997
|
4.862
|
6.205
|
6.368
|
12.767
|
12.1704
|
Aun
cuando algunos países han podido aprovechar la inversión
extranjera para paliar las dificultades del período
de transición, Rusia, junto con otros países
de la ex Unión Soviética, ha sufrido la salida,
en su mayor parte ilegal, de ingentes volúmenes de
capital. Si la salida ilegal de los años noventa
se recogiera en las estadísticas, las cifras correspondientes
a la afluencia neta de capital hacia estos países
serían negativas. Según algunas estimaciones,
entre 1993-97 salieron de Rusia capitales por más
de $110.000 millones. La fuga de capitales que sufre Rusia
en la actualidad es el mayor obstáculo para su desarrollo
económico. Esta situación subraya la importancia
de la creación de un clima favorable a la inversión,
fundamental no sólo para atraer inversionistas extranjeros
sino, lo que es más importante aún, para impedir
y revertir la fuga de capitales nacionales.
|