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La
"globalización" se refiere a la interdependencia
creciente de los países que surge de la integración
cada vez mayor del comercio, las finanzas, los pueblos
y las ideas en un mercado global. El comercio internacional
y los flujos de inversiones
transfronterizas son los elementos principales de esta
integración.
La
globalización comenzó después de
la segunda guerra mundial, pero se ha acelerado considerablemente
desde mediados de los años ochenta, impulsada principalmente
por dos factores. Uno se relaciona con los avances tecnológicos
que han reducido los costos del transporte, las comunicaciones
y la computación a tal punto que, en muchos casos,
para una empresa resulta ventajoso, desde el punto de
vista económico, llevar a cabo distintas etapas
de producción en diferentes países. El otro
se vincula al aumento de la liberalización
del comercio y los mercados de capitales: más y
más gobiernos se rehúsan a proteger sus
economías de la competencia o la influencia extranjeras
mediante aranceles
de importación y obstáculos no arancelarios,
como los contingentes de importación, la limitación
de exportaciones y las prohibiciones legales. Varias instituciones
internacionales creadas después de la segunda guerra
mundial — entre ellas, el Banco
Mundial, el Fondo
Monetario Internacional (FMI) y el Acuerdo
General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT),
reemplazado en 1995 por la Organización
Mundial del Comercio (OMC)— han desempeñado
un importante papel en la promoción del libre comercio
en lugar del proteccionismo.
Los datos disponibles parecen indicar que la globalización
ha dado un fuerte impulso al crecimiento
económico en economías de Asia oriental
como Hong Kong (China), la República de Corea y
Singapur. Pero no todos los países
en desarrollo tienen una participación semejante
en la globalización ni están en condiciones
de beneficiarse de ella. En realidad, con excepción
de la mayoría de los países de Asia oriental
y algunos de América Latina, los países
en desarrollo se han integrado en la economía mundial
con bastante lentitud. La participación de África
al sur del Sahara en el comercio mundial ha venido disminuyendo
continuamente desde fines de los años sesenta y
la participación de los principales exportadores
de petróleo descendió abruptamente con la
caída en los precios del petróleo que se
produjo a comienzos de los años ochenta. Además,
incluso para los países que protagonizan la globalización,
los beneficios vienen acompañados de nuevos riesgos
y problemas. El equilibrio entre los costos y los beneficios
de la globalización para los distintos grupos de
países y la economía mundial es uno de los
temas más controvertidos de los debates sobre el
desarrollo.
Costos
y beneficios del libre comercio
Para
los países participantes, los principales beneficios
del comercio exterior irrestricto surgen del acceso de
los productores a mercados internacionales más
grandes. Para una economía nacional, ese acceso
implica la oportunidad de beneficiarse de la división
internacional del trabajo, por un lado, y la necesidad
de enfrentar una competencia más fuerte en los
mercados mundiales, por el otro. Los productores del país
trabajan con más eficiencia gracias a su especialización
internacional y la presión de la competencia extranjera,
y los consumidores disfrutan de una variedad más
amplia de productos nacionales e importados a precios
más bajos.
Asimismo,
un país de intensa actividad comercial se beneficia
de las nuevas tecnologías que le llegan indirectamente
de los países con los que mantiene relaciones comerciales,
así como de los conocimientos que se pueden extraer
de los equipos importados para la producción. Estos
beneficios tecnológicos indirectos son particularmente
importantes para los países en desarrollo porque
les brindan la oportunidad de aumentar más rápidamente
su productividad
para ponerse a la altura de los países
desarrollados. Las antiguas economías de planificación
centralizada, que no pudieron aprovechar muchas de las
ventajas del comercio mundial debido al aislamiento de
las economías de mercado que se les impuso por
razones políticas, tratan actualmente de sacar
partido de esas ventajas reintegrándose en el sistema
de comercio internacional.
Sin
embargo, la participación activa en el comercio
internacional también conlleva riesgos, en particular
los relacionados con la fuerte competencia existente en
los mercados mundiales. Por ejemplo, un país corre
el riesgo de que algunas de sus industrias —las
menos competitivas y adaptables— desaparezcan. Al
mismo tiempo, la dependencia de proveedores extranjeros
puede considerarse inaceptable cuando se trata de industrias
importantes para la seguridad nacional. Por ejemplo, muchos
gobiernos quieren garantizar la denominada "seguridad
alimentaria" de sus países, ante la posibilidad
de que las importaciones de alimentos se interrumpan en
caso de guerra.
Asimismo,
los gobiernos de algunos países en desarrollo suelen
sostener que las industrias nuevas necesitan protección
hasta que sean más competitivas y menos vulnerables
a la competencia extranjera. Por ello, en muchos casos,
las autoridades prohiben o reducen algunas importaciones
fijando cupos, o encarecen las importaciones y les restan
competitividad mediante la imposición de aranceles.
Estas políticas proteccionistas pueden resultar peligrosas
desde el punto de vista económico pues permiten que
los productores nacionales continúen trabajando con
escasa eficiencia, lo que puede llegar a desembocar en el
estancamiento de la economía. Siempre que sea posible,
en lugar de aplicar políticas proteccionistas se
debe considerar la posibilidad de mejorar la eficiencia
económica y la competitividad internacional de las
industrias clave.
Un
país que intente producir prácticamente todo
lo que necesita se priva de los enormes beneficios económicos
de la especialización internacional. Pero una especialización
internacional demasiado limitada, que lleve al país
a ser dependiente de la exportación de un solo producto
o de unos pocos, también puede tener sus riesgos,
debido a la posibilidad de algún cambio repentino
desfavorable en la demanda de los mercados mundiales. Esos
cambios pueden empeorar considerablemente la relación
de intercambio de un país; de allí que
quizÁsea prudente alcanzar cierto grado de diversificación
de la producción y las exportaciones, aun si ello
implica una disminución temporaria del comercio.
Cada país tiene que encontrar un lugar apropiado
en la división internacional del trabajo, según
sus ventajas
comparativas.
Los
costos y beneficios del comercio internacional también
dependen de factores como el tamaño del mercado interno,
los recursos naturales y la ubicación de un país.
Por ejemplo, el volumen comercial internacional de los países
con un gran mercado interno por lo general es reducido.
Al mismo tiempo, los países que disponen en abundancia
de algunos recursos naturales, como el petróleo,
suelen comerciar más. Pensemos en ejemplos de países
cuya ubicación geográfica sea particularmente
favorable o desfavorable para la participación en
el comercio mundial.
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