Cápitulo IV
Panorama Regional Ejercicio De 1996ASIA ORIENTAL Y EL PACIFICO
Asia oriental y el Pacífico es una región de un éxito espectacular en materia de desarrollo y también de grandes desafíos en esa esfera. En 1995 su desempeño económico superó una vez más al de otras regiones en desarrollo y su tasa de crecimiento fue la más rápida del mundo: 9,2%, algo más alta que la de 8,9% en 1994. En casi todos los países la tasa de crecimiento del producto interno bruto (PIB) se aceleró: en Malasia, la República de Corea y Viet Nam fue del orden de 9%, mientras que en Indonesia y Tailandia el crecimiento económico fue de entre 7% y 8%. Filipinas registró un aumento satisfactorio de su tasa de crecimiento, al 4,8%, mientras que la de Mongolia aumentó 6%. China logró invertir el recalentamiento de su economía sin detener el crecimiento: la tasa de inflación pasó a ser de 15%, frente a la de 22% registrada en 1994, y el crecimiento disminuyó de 12% al 10%. En Fiji el crecimiento también bajó, de 4,5% en 1994 a 2,5%. Papua Nueva Guinea fue el único país de la región en que se registró la contracción de la economía (4,7%).
La región encara numerosos desafíos en materia de desarrollo al acercarse al siglo XXI. Se caracteriza por una enorme diversidad y abarca a los países en desarrollo más grandes y más pequeños del mundo, países sin litoral, países insulares grandes y pequeños, algunas de las naciones más prósperas y también algunas de las más pobres. Pese a sus enormes éxitos, es todavía en general una región de ingreso bajo, con un producto nacional bruto (PNB) per cápita estimado de $940. El 80% de su población, unos 1.300 millones de personas, vive en países de ingreso bajo, fundamentalmente en seis naciones en transición (Camboya, China, Mongolia, Myanmar, la República Democrática Popular Lao y Viet Nam). Los principales desafíos que encaran estos países son la reducción de la pobreza y el fortalecimiento de las instituciones acorde con una economía de mercado. En toda la región, el rápido crecimiento y la urbanización están sometiendo a fuertes presiones a la infraestructura, y la degradación del medio ambiente amenaza socavar los progresos duramente logrados hasta ahora. En estas circunstancias, la función del Banco en Asia oriental se ha hecho cada vez más diversa, compleja y difícil.
El historial
Las economías de mercado de Asia oriental han registrado un crecimiento acelerado y relativamente equitativo que da lugar a una rápida reducción de la pobreza; las economías mixtas de China y Viet Nam experimentaron una aminoración rápida de la pobreza desde principios del proceso de transición. Aunque el número de personas que subsisten con ingresos de menos de $1 diario ha disminuido de 413 millones en 1990 a 392 millones en 1993 --o sea, la cuarta parte de la población regional--, esa cifra comprende aproximadamente el 34% de los pobres de todos los países en desarrollo (4%, si se excluye el total de pobres de China). Los indicadores sociales han mejorado notablemente. La tasa de mortalidad infantil (por cada 1.000 niños nacidos vivos) ha descendido de un nivel ya bajo de 44 en 1987 a 35 en 1993, frente a 54 en todos los países en desarrollo. En el mismo período, la esperanza de vida ha aumentado de 67 a 68 años, frente a 64 años en todos los países en desarrollo. El analfabetismo de adultos ha disminuido de 29% en 1985 a 24% en 1990 y, dada la tasa actual de la matrícula secundaria de 52% (46% en el caso de las niñas), es probable que la región alcance el objetivo de todo el Banco --enunciado por el Presidente de la institución, Sr. James Wolfensohn, en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing-- de proporcionar acceso a la educación secundaria al 60% de los niños para el año 2010.
Los países de Asia oriental han logrado integrarse en el mercado mundial tanto de capital como de bienes. Desde 1990 la región es la principal destinataria de los flujos de capital privado. Tan sólo en 1995 los países en desarrollo de la región recibieron un volumen estimado de flujos de capital externo de $108.000 millones, de los cuales $98.000 millones provinieron de fuentes privadas, incluidos $54.000 millones de inversiones directas. Ese notable aumento de los flujos de capital externo fue estimulado por el rápido crecimiento, la aplicación de principios económicos acertados y un alto grado de integración en el mercado mundial. Los países de Asia oriental realizan importantes inversiones tanto en su propia economía como en las de naciones vecinas; sus tasas de ahorro interno han sido de 35% del PIB o superiores, y más del 70% de la inversión extranjera directa proviene de la propia región. Además, estos países han logrado utilizar las entradas de capital extranjero con más eficacia que los de otras regiones en desarrollo, lo que ha contribuido a su rápido avance tecnológico. La inversión extranjera directa también dio lugar a cambios estructurales, al aumentar la proporción que corresponde a la producción manufacturera en el PIB y las exportaciones; por ejemplo, en China las exportaciones de las empresas en las que se han hecho inversiones externas (en su mayoría asociaciones en participación) representan casi el 40% del total de exportaciones.
Cuadro 4-4 El año pasado se observó un crecimiento aún más rápido del comercio en toda la región. Las exportaciones e importaciones crecieron a tasas anuales del 21% y el 18%, respectivamente. En la actualidad el comercio de los países en desarrollo de Asia oriental comprende más de un 33% del total del comercio correspondiente a los países en desarrollo y un poco menos de 10% del total del comercio mundial. Según las proyecciones, entre los años 1992 y 2002, a estos países les corresponderá más de la tercera parte de todo el comercio incremental, y su participación en el comercio mundial probablemente seguirá aumentando. La decisión de estas naciones de liberalizar el comercio fue confirmada por los compromisos (que no son de cumplimiento obligatorio) contraídos en la reunión de Cooperación Económica en Asia y el Pacífico (APEC) celebrada en Tokio en noviembre de 1995. China anunció planes encaminados a reducir los derechos arancelarios de un promedio de 36% a 23% en 1996. Los siete miembros de la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN)1 convinieron en acortar el plazo para reducir los derechos arancelarios en virtud de la Zona de Libre Comercio de la ASEAN (AFTA), con miras a bajar los aranceles aduaneros a una gama de entre 0% y 5% para fines del año 2002 (en lugar del año 2007) y en ampliar la cobertura a fin de incluir al sector agrícola (Viet Nam procederá a una liberalización gradual en un período un poco más prolongado). Cooperación Económica en Asia y el Pacífico se está convirtiendo en un foro singular tanto de los países en desarrollo como de los industriales, con consecuencias que abarcan a la cooperación en esferas que van mucho más allá de las cuestiones comerciales e incluyen a los flujos financieros, los recursos humanos y el medio ambiente2.
El firme y constante empeño en la integración internacional; los elevados niveles de ahorro e inversión; el énfasis en la salud, la educación y el desarrollo del capital humano, más el entorno macroeconómico estable, han permitido que los países de Asia oriental avancen eficazmente por una senda de rápido crecimiento y reducción de la pobreza. Ese crecimiento seguirá influyendo en la economía mundial y servirá como importante fuente de estabilidad para el resto del mundo.
Dificultades por superar
La situación actual y las perspectivas de Asia oriental y el Pacífico se basan en varios procesos económicos y sociales mundiales y regionales. Esos procesos comprenden:
- la creciente integración de los mercados internacionales con un nivel de intercambio, flujos de capital y migración internacional cada vez mayor;
- la transición de varios países de economía de planificación centralizada a economías de mercado y su efecto en las dos terceras partes de la población de la región, países que se están incorporando al mercado internacional a través de la integración comercial;
- la transición de las sociedades predominantemente rurales a predominantemente urbanas. En los primeros años del decenio de 1990, sólo unos 500 millones de habitantes de Asia oriental vivían en las ciudades. Para el año 2020 esa cifra habrá aumentado a unos 1.500 millones. Se prevé que para ese entonces siete ciudades de Asia oriental (fuera de Japón) tendrán poblaciones de más de diez millones. En consecuencia, se prevé que para el año 2000 las necesidades de inversiones en infraestructura de la región aumentarán a unos $200.000 millones anuales (frente a $70.000 millones en 1992);
- la reorientación del 30% de la fuerza de trabajo del sector informal al formal para el año 2020 y la mayor demanda de trabajadores calificados generada por los cambios estructurales producidos a medida que los países hacen la transición de una economía agrícola a una manufacturera;
- el rápido envejecimiento de la población, como resultado de la mayor esperanza de vida y del rápido descenso de la tasa total de fecundidad3. Por ejemplo, en el año 2020 el porcentaje de las personas de edad avanzada en la población china será igual al de la mayoría de los países industriales en la actualidad. La población de Corea está envejeciendo aún más rápidamente. Esta tendencia regional no sólo someterá a presiones a los sistemas de seguridad social, sino que además tendrá profundas repercusiones en el crecimiento económico a largo plazo de los países de Asia oriental, y
- la degradación del medio ambiente, ya que la deforestación ha sido más rápida que en cualquier otra región y los problemas relacionados con la disponibilidad de agua y la contaminación atmosférica y del agua son graves.
Todos los países están encarando problemas relacionados con las políticas y las instituciones, pero la mayoría de ellos ha logrado aplicar los principios básicos de la política de desarrollo. Es posible que en el futuro esos problemas sean más complejos y difíciles. Su naturaleza varía notablemente entre las economías en transición y las de mercado y entre los países de ingreso bajo, de ingreso mediano y de ingreso alto. No obstante, como también hay muchos problemas comunes a todos ellos, en la región está emer-giendo un programa común cuyos principales objetivos son los siguientes: reducir la pobreza y lograr el crecimiento con equidad; atender las necesidades crecientes en materia de infraestructura; fortalecer a las instituciones para funcionar en una economía de mercado; proporcionar seguridad social; administrar el cambio estructural y mejorar la calidad de la mano de obra, y abordar los problemas ambientales.
Los desafíos que encaran los países insulares del Pacífico son diferentes en muchos aspectos importantes de los que enfrenta Asia oriental. Si bien la vida está relativamente asegurada, el crecimiento económico ha sido lento. A menos que logren un moderado crecimiento económico sostenido, no será posible mejorar las condiciones de vida en ellos. Los países insulares encaran grandes obstáculos para su desarrollo, como la gran distancia que los separa de los mercados exteriores importantes, la estrecha base de recursos y producción, el elevado costo unitario de la infraestructura, la falta de mano de obra especializada y su vulnerabilidad ante las conmociones externas y los desastres naturales. A fin de sentar una base más flexible, estos países deberán diversificar su economía y obtener más rendimiento de su capital natural, principalmente los recursos forestales y marinos.
El Banco puede hacer un aporte importante para ayudar a los países insulares del Pacífico a sentar una base económica más flexible y seguir una trayectoria de crecimiento más alto y sostenible. Si bien debe ajustarse a las necesidades específicas de cada país, el apoyo puede consistir en: asesoramiento de alto nivel en materia de políticas; análisis económicos y sectoriales; asistencia técnica en esferas específicas en las que el Banco cuente con ventaja comparativa; fortalecimiento de la relación de colaboración con los principales interesados, incluidas las ONG, y actividades crediticias seleccionadas en esferas en las que el Banco puede proporcionar apoyo a las estrategias nacionales de desarrollo.
Estrategia y actividades del Banco
Este programa de desarrollo emergente ha servido de orientación a las actividades del Banco. Su financiamiento se ha reorientado de los países de ingreso mediano de la región hacia los de ingreso bajo de Indochina. En el ejercicio de 1996 el total de los compromisos fue de $5.400 millones, en tanto que los desembolsos brutos y netos ascendieron a $4.100 millones y $1.300 millones respectivamente. Las transferencias netas, teniendo en cuenta los intereses y el reembolso del principal, fueron de una cifra negativa de $925 millones (véase el Cuadro 4-5). El financiamiento proporcionado a China, un país que puede recibir financiamiento combinado del BIRF y de la AIF, representó el 55% del total. El 13% del volumen de préstamos se encauzó hacia los países de ingreso bajo, que sólo pueden ser prestatarios de la AIF (Camboya, Mongolia, la República Democrática Popular Lao y Viet Nam), frente al 6% en el período de los ejercicios de 199395. Las transferencias netas con destino a China y a las tres naciones de Indochina--Camboya, la República Democrática Popular Lao y Viet Nam-- ascendieron a casi $1.400 millones, mientras que los prestatarios maduros--Corea (cuyo derecho a recibir financiamiento del BIRF terminó en el ejercicio de 1995), Malasia y Tailandia-- esencialmente están efectuando reembolsos, ya que su proporción de los préstamos nuevos del Banco se estabilizó o declinó. Sin embargo, estos prestatarios siguen haciendo uso de los servicios de la institución para estudios y proyectos especiales en esferas innovadoras.
Cuadro 4-5 Los servicios no relacionados con el finan-ciamiento se están prestando en forma más general, ya que abarcan no sólo a los países de ingreso mediano y de ingreso bajo, sino también a los países de ingreso alto. Por ejemplo, el estudio regional titulado East Asia's Trade and Investment se usó mucho en la reunión de APEC de 1994, y sus recomendaciones relativas a la liberalización unilateral concertada del comercio tuvieron una buena acogida4.
La reducción de la pobreza sigue revistiendo máxima prioridad en las actividades del Banco en Asia oriental. Aunque gran parte del finan-ciamiento tiene marcados efectos indirectos en la aminoración de la pobreza, en el ejercicio de 1996 el 18% del total de los nuevos compromisos se encuadraron en el Programa de intervenciones dirigidas. La estrategia del Banco para la reducción de la pobreza varía según el país de que se trate. En las naciones de ingreso bajo el objetivo de los proyectos es generar un desarrollo rural eficaz y prestar servicios sociales a los pobres. Por ejemplo, un proyecto de reducción de la pobreza aprobado durante el ejercicio en China promovió la generación de ingresos y la movilidad de los trabajadores en armonía con el mercado, a fin de que los pobres de las zonas rurales tuvieran oportunidades de ingresos más altos. Dos proyectos de salud en Viet Nam y uno de prevención de enfermedades en China ayudan a prestar atención básica de la salud a grupos vulnerables, como las mujeres pobres y sus hijos. Los proyectos de crédito rural y de otorgamiento de títulos de propiedad sobre la tierra --para Viet Nam y la República Democrática Popular Lao, respectivamente-- están contribuyendo al fortalecimiento de las instituciones que prestan asistencia a los pobres y a otros grupos vulnerables. En varios países es preciso prestar atención especial a los problemas que afectan especialmente a grupos que corren el riesgo de quedar al margen del proceso de desarrollo por razones geográficas, étnicas o de falta de aptitudes. Por ejemplo, en el proyecto de población y salud familiar correspondiente a Viet Nam se pondrá a prueba un sistema modelo de extensión encaminado a complementar los servicios de los centros comunitarios de salud (los establecimientos sanitarios de nivel más bajo del país) en zonas montañosas apartadas, donde viven las minorías étnicas más desfavore-cidas. Se instalarán dispensarios en las aldeas de estas zonas de 15 provincias comprendidas en el proyecto, y más adelante, si los resultados se consideran satisfactorios, pasarán a instalarse otros en todas las zonas de esas características de las provincias. El Banco siguió desarrollando su labor de seguimiento y asesoramiento en esta esfera mediante la realización de evaluaciones de la pobreza en Filipinas, Mongolia y la República Democrática Popular Lao, y la difusión de la evaluación de la pobreza en Viet Nam en cursillos provinciales participatorios. Además, otros estudios terminados hace poco --sobre salud, educación y desarrollo rural-- incluían un componente de reducción de la pobreza. Se está preparando un documento regional sobre este problema, cuya publicación se ha previsto para fines del año civil de 1996.
La satisfacción de las necesidades de infraestructura de la región ha sido el componente más importante del programa de financiamiento del Banco; en el ejercicio comprendió cerca de las dos quintas partes del volumen de los nuevos compromisos. Se estima que para hacer frente a la rápida modernización, la creciente urbanización y la integración internacional, los países en desarrollo de Asia oriental tendrán que invertir en el próximo decenio entre $1,2 billones y $1,5 billones, es decir, el 7% del PIB regional, en instalaciones y servicios de transporte, energía eléctrica, telecomunicaciones, abastecimiento de agua y saneamiento. Hacer frente a este desafío exigirá la participación en gran escala del sector privado en lo que se refiere a financia-miento y eficiencia. En el ejercicio recién terminado, en "Infrastructure Development in East Asia and Pacific: Towards a New Public-Private Partnership", el Banco presentó un programa global encaminado a reforzar la participación del sector privado. El Banco estudió la posibilidad de establecer un Fondo para infraestructura en Filipinas, formuló una estrategia de cofinan-ciamiento con el sector privado y emprendió un gran número de otras actividades a nivel de proyectos, sectores y países, con miras a estimular esa participación. Además, entre los últimos estudios económicos y sectoriales cabe mencionar los relativos a la infraestructura en China, Indonesia, Mongolia y Viet Nam.
Cuadro 4-6 El desarrollo de instituciones orientadas hacia el mercado en los sectores financiero y empresarial es otra prioridad para la región de Asia oriental. Para el buen desempeño de una economía de mercado se necesitan instituciones eficaces y cada vez más avanzadas. Ello supone la existencia de un sistema financiero eficiente, la debida estructura de dirección de sociedades y relaciones entre empleados y empleadores, e instituciones gubernamentales que funcionen bien. A tal fin, el Banco realizó hace poco estudios y prestó asesoramiento en materia de política para la reforma del sector bancario, el desarrollo del mercado de capital y la reestructuración de las empresas estatales de China, Filipinas, Indonesia y Viet Nam. En una conferencia internacional celebrada en Hong Kong a mediados de 1995 tuvieron amplia difusión dos estudios regionales titulados Managing Capital Flows in East Asia y The Emerging Asian Bond Market5. La conferencia fue un éxito en todo sentido: contó con una participación mayor que la prevista; tanto el sector público como el privado demostraron un gran interés, y su cobertura por la prensa fue amplia y muy favorable.
El establecimiento de sistemas de seguridad social es una cuestión incipiente en la región. La urbanización, el movimiento de trabajadores hacia el sector formal y el envejecimiento de la población crean la necesidad de sistemas formales de seguridad social. El buen diseño de esos sistemas reviste importancia vital, ya que los sistemas mal diseñados pueden tener consecuencias fiscales y laborales importantes y potencialmente adversas. Por lo tanto, el intercambio de experiencias en materia de preparación de sistemas adecuados de seguro de vejez, salud, desempleo e invalidez puede ser muy útil. Con ese propósito, el Banco recientemente ha realizado estudios formales e informales sobre la reforma de los planes jubilatorios de China, Indonesia y Tailandia, y ha prestado asesoramiento en materia de diseño de esos sistemas basándose en su experiencia mundial. Se realizó un estudio sobre financiamiento de la atención de salud en China y otros acerca del costo y el financia-miento de la educación en Filipinas y Viet Nam. Como el desarrollo de los sistemas de seguridad social se encuentra aún en su etapa inicial, en el ejercicio pasado los proyectos de financiación para este fin fueron pocos y representaron menos del 1% del total de compromisos. En el proyecto de desarrollo del mercado laboral de China, por valor de $20 millones, las prestaciones de los empleados --jubilación, seguro de desempleo y cobertura médica-- se están trasladando experimentalmente de las empresas estatales a cinco gobiernos municipales. Esta ha sido la primera medida de reforma general de la seguridad social, y tiene por meta acelerar la reasignación de la mano de obra superflua a otras actividades productivas.
La administración del cambio estructural y el perfeccionamiento de las aptitudes laborales también son cuestiones emergentes en la región. La creciente integración y el rápido avance tecnológico están generando cambios estructurales acelerados y el movimiento de trabajadores de las zonas rurales a las urbanas y del sector informal al formal. La reasignación y los cambios de profesión de los trabajadores plantean el problema del diseño de sistemas flexibles de educación y capacitación para la formación de aptitudes, así como de mecanismos de apoyo a la movilidad de los trabajadores. En el ejercicio de 1996 el Banco publicó un informe titulado Involving Workers in East Asian Growth, basado en el Informe sobre el desarrollo mundial 19956; un estudio sobre el mercado laboral de Indonesia y otro sobre el financiamiento de la educación en Viet Nam.
Abordar los problemas ambientales sigue revistiendo máxima prioridad en las actividades del Banco. La estrategia de la institución consiste en ayudar a los países de la región a corregir la subvaloración de los costos ambientales y a desarrollar la capacidad institucional necesaria para la ordenación adecuada del medio ambiente y la existencia de un medio urbano saludable y conveniente. En un estudio del Banco titulado East Asia's Environment: Principles and Priorities for Action, que se refiere especialmente a la subvaloración, se propusieron instrumentos de mercado para las reglamentaciones gubernamentales y se recomendaron medidas prioritarias7. Se realizaron estudios económicos y sectoriales sobre: la lucha contra la contaminación industrial (Indonesia y Viet Nam); la energía renovable (China), y la diversidad biológica y la silvicultura (Camboya).
El mantenimiento de la estabilidad macroeco-nómica ha sido el factor fundamental del éxito de Asia oriental. El Banco sigue analizando la situación macroeconómica en relación con las reformas estructurales. Por ejemplo, está ayudando a China a desarrollar la capacidad institucional necesaria para hacer frente al recalentamiento de la economía, y está respaldando los programas oficiales de recuperación económica y crecimiento en Filipinas. Además de los memorandos económicos sobre los países, en los que cada año se analiza la situación macroeconómica de cada nación, el Banco realizó exámenes del gasto público de Filipinas y la República Democrática Popular Lao, y también un análisis de la inversión pública en China a fin de mantener un entorno apropiado de política fiscal y macroeconómica. También prestó asesoramiento sobre la manera de abordar los efectos macroeconómicos de los grandes flujos de capital.
Las estrategias adoptadas por el Banco para las naciones insulares del Pacífico se expusieron en el informe económico de 1996 titulado "Pacific Island Economies". Se formularon recomendaciones para ayudar a estos países a mantener un entorno macroeconómico propicio, atenuar el sesgo antiexportador de la política comercial y el régimen tributario y reducir los obstáculos a la inversión interna y extranjera directa.
Incorporación de las innovaciones a las actividades habituales del Banco
A comienzos del ejercicio de 1996 la Oficina Regional de Asia Oriental y el Pacífico empezó a introducir amplias innovaciones a sus actividades habituales. Con estas innovaciones, que se basaron en un estudio realizado durante el ejercicio anterior, se procura que el Banco ofrezca a los países miembros una mayor variedad de productos operacionales y una combinación de productos y servicios que permita satisfacer mejor sus necesidades en rápida evolución.
Los resultados iniciales de estas innovaciones han sido alentadores. El tiempo y los costos del personal empleados en la preparación de proyectos y estudios económicos y sectoriales con arreglo a los nuevos procedimientos se redujeron en una tercera parte. A la vez se está poniendo más énfasis en la preparación de notas de políticas, en respuesta a solicitudes urgentes de los gobiernos. Los costos generales se han reducido considerablemente, ya que una proporción mayor del tiempo del personal se está dedicando a la realización de trabajos de interés práctico para los clientes. Es posible que en el ejercicio de 1997 los resultados sean más notables aún, a medida que se perciban plenamente los beneficios de estas innovaciones.
Se está prestando también más atención a la gestión de la cartera. Normalmente, los resultados de la cartera correspondiente a la región han sido muy buenos, y siguen siéndolo. Los estudios realizados por el Departamento de Evaluación de Operaciones sobre los proyectos terminados que se aprobaron a partir de 1980 revelan que en el 81% de los correspondientes a la región se han alcanzado los objetivos de desarrollo. Aunque ésta es una buena señal, no cabe caer en la complacencia.
A fin de mejorar el desempeño de la cartera, se han establecido dos objetivos complementarios: primero, centrar la atención en la calidad de los proyectos desde un principio mediante una definición más precisa de los objetivos y la simplificación de los diseños, un mejor análisis económico y el establecimiento de indicadores fundamentales de los resultados; segundo, mejorar la calidad general de todos los proyectos existentes, sobre todo en lo que respecta a la calificación relativa al logro de los "objetivos de desarrollo" y a las tasas de desembolso8. La Oficina Regional ha intensificado la atención que presta a los análisis semestrales de la cartera y examina cuidadosamente cada uno de los proyectos con problemas y el plan de acción que se propone para sacarlos de la categoría de los insatisfactorios en un plazo de seis a 12 meses.
Panorama Regional Ejercicio De 1996
Africa
Asia meridional
Europa y Asia central
América Latina y el Caribe
Oriente Medio y Norte de Africa
NOTAS
1. Brunei, Filipinas, Indonesia, Malasia, Singapur, Tailandia y Viet Nam.
2. Los países miembros de APEC son: Australia, Brunei, Canadá, Chile, China, Estados Unidos, Filipinas, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, México, Nueva Zelandia, Papua Nueva Guinea, República de Corea, Singapur, Tailandia, y Taiwan, China.
3. En los países de Asia oriental el envejecimiento de la población es relativamente más rápido que el observado en los países industriales. Por ejemplo, en 34 años China verá elevarse al doble la proporción de personas de edad avanzada del total de su población (del 9% al 18%), un proceso que tomó 100 años en Bélgica.
4. Banco Mundial. 1994. East Asia's Trade and Investment: Regional and Global Gains from Liberalization. Serie El desarrollo en la práctica. Washington, D.C.
5. Banco Mundial. 1996. Managing Capital Flows in East Asia. Washington, D.C.; Banco Mundial. 1995. The Emerging Asian Bond Market. Washington, D.C.
6. Banco Mundial. 1995. Involving Workers in East Asian Growth. Washington, D.C.
7. Hammer, Jeffrey S. y Sudhir Shetty. 1995. East Asia's Environment: Principles and Priorities for Action. Documento para discusión del Banco Mundial No. 287. Washington, D.C.
8. El coeficiente de desembolsos es el monto de préstamos desembolsados durante el ejercicio como porcentaje de los compromisos pendientes al comienzo de éste.