Cápitulo IV
Panorama Regional Ejercicio De 1996AFRICA
Se estima que en 1995 la tasa de crecimiento del producto interno bruto (PIB) de Africa al sur del Sahara fue de 4% --lo que representa una mejora considerable con respecto al período de 199194, de un crecimiento medio del PIB de 1,4%--, y los economistas prevén que en 1996 dicha tasa será aún más alta. Como sucedió en otros años, porcentajes agregados como éstos ocultan grandes variaciones entre los países. En consecuencia, si bien por lo menos 15 países experimentaron un crecimiento de 5% o más en 1995 (cuatro naciones --Angola, Lesotho, Malawi y Uganda-- registraron tasas de crecimiento de más de 10%), en otros (Burundi, Congo, Seychelles, Sierra Leona, Somalia, Zaire, Zambia y Zimbabwe) experimentaron una disminución. Las exportaciones de Africa también aumentaron en 1995 --5,7%-- a una tasa casi el doble que la del año anterior. En este caso, también, los resultados fueron muy diversos --desde -38% (Sierra Leona) hasta 23% (Mauritania)--, lo que confirma que "no hay una única realidad africana", conclusión del estudio "A Continent in Transition--Sub-Saharan African in the Mid-1990s" (Banco Mundial, 1995).
Sin embargo, se observan claramente varias tendencias:
- Los resultados económicos de Africa están mejorando; en 30 países, en los que vive el 61% de los habitantes de la región, en 1995 se registró un aumento del ingreso per cápita. En algunos casos (como los de Camerún y Gabón) el incremento del PIB fue inferior a la tasa de crecimiento de la población, lo que no obstante constituyó un cambio favorable frente a las tasas negativas de crecimiento económico del año anterior.
- Las reformas de las políticas, que se están generalizando, están dando resultado. (Por ejemplo, en 1995 los aumentos más notables de las exportaciones se registraron en el grupo de países de la zona del franco CFA que habían ajustado sus tipos de cambio a principios de 1994.)
- En casi todo el continente, el nivel de crecimiento no alcanza a influir en la reducción de la pobreza y a pesar de las recientes mejoras, las tasas de aumento del PIB y las exportaciones, los niveles de ahorro e inversión y los indicadores sociales de la región siguen siendo inferiores a los de otras regiones.
La evolución del desarrollo en Africa en los últimos tiempos, incluida la situación actual, se ajusta al programa estratégico y enfoque operacional del Banco para la región. El programa estratégico tiene por objeto lograr una extraordinaria aceleración y generalización del crecimiento, un salto cuantitativo, con miras a reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida de las personas; el enfoque operacional procura maximizar "los resultados en la práctica" trabajando en colaboración con todas las partes interesadas y que pueden ejercer influencia en ellos. En las secciones siguientes se destaca la manera en que el Banco ha seguido su programa estratégico en los últimos 12 meses.
Pacto para reducir la pobreza
Los países deben alcanzar un aumento del ingreso de entre 6% y 7% anual para poder lograr un avance importante en cuanto a la reducción de la pobreza. Aun así, el progreso en esta esfera no será posible, ni probable, si los esfuerzos de desarrollo de todos los interesados --donantes multilaterales y bilaterales, organizaciones no gubernamentales (ONG) locales e internacionales y los mismos países de Africa-- no se centran en la aminoración de la pobreza. Además, todas las partes deben trabajar en estrecha y genuina colaboración. El objetivo de la estrategia del Banco es establecer un "pacto para la reducción de la pobreza en Africa", que consista principalmente en:
- un compromiso más enérgico por parte de los gobiernos de los países de Africa con respecto al aumento de las tasas de crecimiento económico y la reducción de la pobreza, así como a la mejora de la función de gobierno para tal fin;
- una atención más sistemática por parte de los responsables de formular las políticas en la región con respecto a la reforma económica, incluida la de las finanzas públicas y la encaminada a lograr la estabilidad macroeconómica, a fin de asegurar una enérgica reacción amplia y sostenida de la oferta;
- una mejor estructura del gasto público que aumente la eficiencia de las inversiones y centre el gasto en las necesidades prioritarias de los principales sectores sociales y económicos, y
- condiciones más favorables para el sector privado, que redundarán en el aumento de la inversión privada.
Evidentemente, el logro de estos resultados exige un firme compromiso y denodados esfuerzos de los países. Es alentador observar que muchas naciones han reforzado el enfoque en la reducción de la pobreza aplicado en la formulación de sus políticas y programas de inversión.
La colaboración con asociados externos
El Programa especial de asistencia para Africa, establecido en diciembre de 1987, ha sido el foro más importante de coordinación de la ayuda a Africa al sur del Sahara. Sus objetivos fueron dos: movilizar oportunamente un nivel suficiente de financiamiento en respaldo de países africanos que están emprendiendo reformas económicas, y lograr que la asistencia de los donantes sea más eficaz. En la actualidad el Programa está en el último año de su tercera etapa. Los donantes bilaterales y multilaterales desembolsaron $16.000 millones en financiamiento para fines de balanza de pagos durante el período de las dos primeras etapas del programa (198893). El financiamiento previsto para la etapa actual, 199496, asciende a un total de $13.000 millones, aunque se prevé que las actuales presiones presupuestarias en muchos países afectarán la capacidad de los donantes de cumplir con estos planes. En general, dicho Programa ha logrado proporcionar el finan-ciamiento externo que tanto necesitaban los países beneficiarios. Desde el inicio del Programa (en el período de 198894), éstos recibieron en promedio un volumen anual neto de asistencia oficial para el desarrollo (AOD) en términos reales más de las dos terceras partes superior al del período anterior de siete años (198187). Por otra parte, las transferencias netas reales también registraron un acentuado aumento en el mismo período. Estos recursos, sumados al alivio de la carga de la deuda, están destinados a asegurar que los programas de reforma económica cuenten con financiamiento suficiente.
Con el tiempo, el Programa mencionado pasó a abarcar el contexto del desarrollo en que se encuadra la reforma económica. Varios grupos de estudio se centraron en temas fundamentales, como la reforma de la administración pública; la reforma económica en una época de liberalización política; las cuestiones relativas al hombre y la mujer, la pobreza y la política social, así como la gestión del gasto público. En el marco del Programa especial de asistencia para Africa se empezó a estudiar la manera de mejorar el diseño, la secuencia y la puesta en práctica de los programas de reforma económica a fin de promover una mayor identificación de los países con ellos y lograr que tuvieran un mayor impacto. Al mismo tiempo, el Banco inició el examen integral de los instrumentos de financiamiento en apoyo de reformas de políticas, que sirven de complemento a las deliberaciones de los foros de dicho Programa. En este examen se tuvieron en cuenta las opiniones expresadas por una amplia gama de donantes y colaboradores de Africa durante las consultas relativas a la publicación "A Continent in Transition--Sub-Saharan Africa in the Mid-1990s", así como el análisis del financiamiento en apoyo de reformas de políticas que se realizó en el seno de círculos oficiales, académicos y no gubernamentales a principios del decenio de 1990. El objetivo del examen y de las modificaciones posteriores, fue lograr que los programas de reforma económica tuvieran efectos positivos más rápidos, profundos y duraderos en la práctica. En el marco del Programa especial de asistencia para Africa también se avanzó en precisar la idea de los programas de inversiones sectoriales y abordar sus aspectos operacionales. Con estos programas se procura intensificar los efectos del financia-miento para el desarrollo, al abordarse los problemas creados por la fragmentación de los proyectos impulsados por los donantes y la sobreexigida capacidad de Africa.
Hay señales de que la profunda crisis económica del continente que llevó al establecimiento del Programa especial de asistencia para Africa se ha superado en gran medida. Sin embargo, aún se enfrentan muchos desafíos. Incluso los países que lograron los mejores resultados económicos deben aspirar a elevar el ingreso por encima de los niveles actuales. Los problemas de la deuda y las deficiencias de capacidad siguen siendo obstáculos importantes para el desarrollo. Estas y otras cuestiones serán objeto de examen al cabo del último año de la tercera etapa del Programa especial de asistencia para Africa, cuando los donantes convengan en el programa de trabajo de la cuarta etapa, que se iniciaría en 1997.
Además, el Banco ha tomado medidas para fortalecer su colaboración con los organismos de las Naciones Unidas. Ha participado activamente en la preparación de la Iniciativa especial para Africa del sistema de las Naciones Unidas, que fue adoptada el 15 de marzo de 1996, y en la que se establece un programa de medidas concretas destinadas a acelerar el desarrollo africano, así como una relación de colaboración para reducir la fragmentación de la asistencia para el desarrollo. La Iniciativa tiene por objetivo ampliar considerablemente los servicios básicos de educación y atención de salud, promover la paz y el buen gobierno y aumentar la disponibilidad de agua y la seguridad alimentaria. Para financiarla tal vez se necesiten $25.000 millones en un período de diez años (cifra correspondiente al costo estimado de todas las inversiones necesarias en los sectores comprendidos en la Iniciativa). Dicho financiamiento provendrá, en gran medida, de la continuación de los programas vigentes de apoyo a esos sectores y de la reasignación de recursos a las actividades de la Iniciativa. El Banco Mundial participará en todas las esferas comprendidas en ella y asumirá, en particular, la responsabilidad de movilizar recursos para los servicios básicos de educación y atención de salud con arreglo a programas sectoriales preparados adecuadamente y apoyados por los interesados locales y los donantes.
Además, el Banco colaboró en forma estrecha con la Comisión Económica para Africa (CEPA) de las Naciones Unidas en varias esferas, como la promoción del sector privado. La colaboración con la CEPA y otros organismos de las Naciones Unidas ha llegado a ser la de "auténticos socios". Asimismo, el Banco ha intensificado su colaboración con instituciones financieras multilaterales, como el Banco Islámico de Desarrollo y el Banco Africano de Desarrollo (BAfD). Por ejemplo, a solicitud del BAfD, ha proporcionado a éste una amplia asesoría técnica en determinadas esferas (como la gestión de la cartera de proyectos, las operaciones de tesorería y las adquisiciones), como parte de un importante programa de reestructuración.
Colaboración para la promoción del sector privado
El proceso de estrechas consultas con el sector privado y otros grupos de interesados ya forma parte de la preparación de proyectos y reformas de política para la promoción de dicho sector. Los cursillos, en los que se reúnen todos los interesados a fin de analizar los problemas y formular planes de acción para resolverlos, han llegado a ser un instrumento de uso habitual y cada vez más eficaz para ese fin. Por ejemplo, en Malí un cursillo sobre el sector privado dio lugar a la reestructuración del proyecto de asistencia para el sector, por valor de $12 millones, aprobado en noviembre de 1993. Los cursillos centran a veces su atención en temas específicos, como los celebrados sobre las estrategias de exportación en Madagascar y sobre las empresas pequeñas y las microempresas en Benin. La Oficina Regional de Africa está colaborando con el Instituto de Desarrollo Económico del Banco en la preparación de programas de consulta y capacitación encaminados a facilitar un diálogo más intenso entre los sectores público y privado tanto en los países mencionados como en otros.
En naciones como Chad, Malawi, Senegal, Uganda, Zambia y Zimbabwe, la colaboración establecida entre el Banco, los gobiernos y el sector privado a través de los grupos de preparación de proyectos durante el pasado año ha conducido a la creación de comités o unidades conjuntos de supervisión de la ejecución de los proyectos. Entre las iniciativas positivas adoptadas por los propios países se incluye el establecimiento de fundaciones del sector privado en Madagascar, Senegal y Uganda, para prestar apoyo a las empresas privadas y mejorar el diálogo entre el gobierno y el sector. En Mozambique y la República Centroafricana se celebran reuniones anuales con el sector privado.
Además de respaldar estos esfuerzos nacionales, el Banco fomenta el diálogo entre los sectores privados de distintos países. Se unió a la CEPA, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la Coalición Mundial para Africa (GCA) y otros organismos bilaterales e internacionales para patrocinar una Conferencia regional sobre la reactivación de la inversión privada en Africa, que se celebró en Ghana en junio de 1996. También se celebraron dos reuniones subre-gionales más específicas: "Las agroindustrias en Africa meridional" (en marzo de 1996) y "El sector informal y el microfinanciamiento en Africa occidental" (en junio de 1996). En un simposio celebrado en Johannesburgo en diciembre de 1995 sobre reforma y eficiencia del sector de energía eléctrica se reunió a los ministros de finanzas y los funcionarios ejecutivos principales de empresas de electricidad de 43 países africanos para analizar cuestiones relativas a la reforma sectorial, las necesidades de inversión y el aumento de la participación del sector privado. Estas actividades también incluyeron la cooperación con otros organismos internacionales y nacionales y con organizaciones no gubernamentales (ONG).
En un número creciente de países de Africa el Banco está actuando como agente catalizador moderado con el fin de promover la intensifi-cación del diálogo entre los gobiernos y los representantes del sector privado. Se han establecido grupos de estudio y foros sobre la competitividad de los sectores público y privado (especialmente en Ghana, Madagascar y Senegal) para evaluar los principales obstáculos que afectan a la competitividad del sector privado y proponer soluciones para su consideración por las autoridades. Estas actividades pueden ser útiles para lograr que las reformas de política se asuman como propias.
Mientras tanto, en la esfera de la promoción de la inversión privada, el fortalecimiento de la coordinación entre el Banco, la CFI y el OMGI permite al Grupo del Banco intensificar los esfuerzos encaminados a ayudar a los países clientes a formular reformas del entorno empresarial --especialmente a través del Servicio de Asesoría sobre Inversión Extranjera, administrado por el Banco y la CFI-- y poner en práctica programas de promoción con asistencia del OMGI. En lo que respecta al financiamiento de proyectos de inversión privada, el Banco está encontrando cada vez más oportunidades para catalizar la participación de la CFI y el OMGI, tanto en proyectos nuevos de gran escala (por ejemplo, en el sector de energía) como en inversiones privadas una vez concluido el proceso de privatizaciones y liberalización (por ejemplo, en el sector de las teleco-municaciones).
Colaboración con las ONG y comunidades locales
El Banco está firmemente empeñado en ir más allá de la colaboración tradicional con los gobiernos de los países miembros para extender la participación en la toma de decisiones a las ONG, los grupos comunitarios, cooperativas, organizaciones de mujeres, personas pobres y desfavorecidas, y al sector privado. Al aplicar enfoques participatorios, lo que hace el Banco es escuchar más que imponer. Ha identificado 19 operaciones participatorias "estrella" --incluidas cinco en Africa-- que está supervisando, y los enfoques participatorios sistemáticos se están convirtiendo en habituales en todas las actividades importantes. Un ejemplo de la utilidad de la participación sistemática de los agricultores es la evaluación realizada por los beneficiarios en el Senegal. Además, en tres proyectos piloto orientados hacia la mujer --correspondientes a Burkina Faso, Malí y Mozambique-- las cuestiones que afectan a la mujer se están incorporando en operaciones en apoyo de las políticas, en estrecha colaboración con las beneficiarias.
Una de las operaciones "estrella", el proyecto experimental de perfeccionamiento de los recursos humanos de la República Unida de Tanzanía, que se encuentra en preparación, es un ejemplo de la estrecha colaboración que se está estableciendo entre el Banco, los gobiernos y las comunidades locales. Después de tres años de consultas participatorias con asociaciones de padres, líderes de la comunidad, maestros de escuela y trabajadores de salud, el Gobierno de la República Unida de Tanzanía preparó tres programas experimentales, que se financiarán con cargo al proyecto, con los que se procura que las escuelas y los servicios de salud sean más responsables ante sus clientes y que los beneficiarios se identifiquen más con los programas.
El proyecto piloto de participación en Malí --una operación "estrella" en etapa avanzada de preparación -- se concibió en el cursillo sobre la lucha contra el hambre celebrado en Malí en junio de 1995, como manera de ensayar el uso de métodos participatorios en la lucha contra el hambre y la pobreza. El comité directivo encargado de diseñar el proyecto está integrado por representantes del gobierno central, las autoridades de los distritos, las organizaciones de la comunidad y ONG. Participan dos confederaciones de ONG, una constituida exclusivamente por ONG nacionales y la otra por ONG nacionales e internacionales. Con estas y otras actividades se prevé ayudar a sentar las bases de la colaboración entre el gobierno y las ONG para la prestación de servicios sociales a la población pobre.
Cuadro 4-1 En el ejercicio de 1996 el diálogo entre el Banco y las ONG de Africa se ha intensificado mediante un proceso de consultas sistemáticas y el nombramiento de 23 oficiales de enlace con las ONG, adscritos a las misiones residentes del Banco, a fin de facilitar los enfoques participatorios en los proyectos financiados por la institución. En febrero de 1996 se celebró en la Oficina del Banco en Accra la Tercera Reunión de Consulta entre el Banco Mundial y ONG de Africa, a la que asistieron funcionarios del Banco y representantes de 40 ONG africanas y de cuatro internacionales, de varias universidades africanas y uno del gobierno anfitrión.
Colaboración para el éxito de los proyectos
Una característica significativa de los años noventa ha sido la creciente diferencia entre los países africanos en lo que se refiere a resultados económicos, introducción de reformas de política y estructurales, integración en la economía mundial y capacidad local en materia de gestión de la economía. Al mismo tiempo, se ha puesto de manifiesto que el instrumento de financiamiento en apoyo de reformas de política debía modificarse a fin de seguir siendo un instrumento útil para el cambio estructural y la satisfacción de las necesidades emergentes de un grupo tan diverso de países. Durante el ejercicio se introdujeron varias innovaciones, incluido el uso de tramos en condiciones estándares y flotantes de los préstamos, a fin de minimizar las interrupciones del desembolso de recursos y tener en cuenta la incertidumbre relacionada con las reformas institucionales difíciles; un mejor aprovechamiento de los conocimientos nacionales a nivel de las granjas y las empresas, y un estudio más cabal de los posibles efectos de las reformas económicas en los diversos grupos de la población, especialmente los pobres y las mujeres, así como una vinculación más estrecha entre el apoyo proporcionado para reformas estructurales y el conjunto total de la asistencia crediticia y no crediticia a los países. Naturalmente, la incorporación de esas innovaciones a las actividades habituales del Banco supone una interacción mucho más intensa y constante tanto entre los países africanos y los donantes como entre las diferentes partes interesadas de la sociedad civil de los mismos países de la región.
Los resultados de los proyectos de la cartera del Banco correspondiente a Africa siguen mejorando. Según la calificación basada en el logro de los objetivos de desarrollo, la proporción de proyectos con problemas disminuyó del 17% en el ejercicio de 1993 al 16% en el de 1995. Teniendo en cuenta la calificación según el avance de la ejecución, dicha proporción descendió del 24% al 18% en el mismo período. Estas mejoras se deben a la gestión ágil de la cartera de proyectos del Banco para la región, a la relación de estrecha colaboración establecida con los países prestatarios en cuanto a la ejecución de los proyectos y a los esfuerzos de los diversos organismos de ejecución. Muchos de los problemas de los proyectos con resultados insatisfactorios se deben a la falta de empeño del gobierno en ellos o a la poca prioridad que se les asignó en el marco de políticas. Los proyectos se están reestructurando a fin de que guarden más armonía con las actuales prioridades nacionales y sectoriales, y se están eliminando los aspectos que ya no se consideran prioritarios. La reestructuración de los proyectos es común en los sectores sociales, sobre todo en el caso de Nigeria. Además, del examen de las operaciones terminadas en el sector agrícola se extrajeron enseñanzas con las que se prevé mejorar los resultados en el futuro. En el examen se llegó a la conclusión, entre otras cosas, de que si bien el marco macroeconómico adecuado, la estabilidad política y el compromiso del gobierno revisten importancia, si en la preparación de los proyectos complejos no se tienen en cuenta las deficiencias de la capacidad local, los resultados pueden verse seriamente afectados; de que la participación de los beneficiarios durante la preparación y ejecución de los proyectos es crucial para el éxito de éstos, y de que los proyectos experimentales pueden ser útiles porque permiten reducir al mínimo los problemas de ejecución y ensayar enfoques novedosos.
Cuadro 4-2 Cabe esperar que los nuevos enfoques aplicados en los últimos años contribuyan a mejorar la calidad de los proyectos desde el inicio, así como sus resultados. El primero es el mayor hincapié que se está haciendo en las operaciones diseñadas en el marco del programa de inversiones sectoriales, cuyas características principales son una política sectorial coherente; la cobertura de todo el sector o subsector; la preparación por los interesados locales; la coordinación eficiente de todos los principales donantes del sector, incluidos métodos comunes de ejecución, y mínima utilización de asistencia técnica de largo plazo. En el ejercicio de 1996 se aprobaron 15 operaciones correspondientes al programa de inversiones sectoriales, frente a cinco en el ejercicio anterior.
Colaboración para el fortalecimiento de la capacidad
La capacidad --de los recursos humanos y de las instituciones-- permite a los países alcanzar (y también fijar) sus objetivos de desarrollo. Por ese motivo, el aspecto de la capacidad ha merecido especial atención desde hace mucho tiempo; sin embargo, los esfuerzos realizados en Africa, donde el desafío es mayor que en cualquier otra parte, por lo general no han sido eficaces. En el programa del ejercicio se prestó más atención que nunca a la necesidad de corregir esta situación en forma urgente, integral y eficaz, y esta vez a iniciativa de los propios países africanos. A través de los Gobernadores presentes en las Reuniones Anuales de las instituciones de Bretton Woods, los países africanos solicitaron al Presidente del Banco Mundial que colaborara con ellos en la adopción de medidas concretas para fortalecer la capacidad en Africa.
A tal fin, los Directores Ejecutivos por los países africanos y el personal del Banco organizaron una serie de consultas --por ejemplo, la celebración de cursillos en Abidján, Addis-Abeba, Johannesburgo, Libreville y Nairobi-- a fin de lograr una comprensión mejor de los problemas y preocupaciones existentes (incluidas las causas de los éxitos y fracasos anteriores) y estudiar enfoques novedosos y soluciones pragmáticas respecto del fortalecimiento de la capacidad. Los participantes provinieron de una gran variedad de sectores y esferas: gobierno, sector privado, universidades, grupos de expertos, asociaciones profesionales y ONG. Se pidió a los participantes, por ejemplo, su opinión sobre la manera de mejorar la colaboración con el Banco Mundial y los donantes a fin de fortalecer la capacidad africana. Paralelamente se reunió a un grupo de nueve funcionarios de alto nivel, de los cuales seis pertenecían a países africanos, para examinar las repercusiones de las políticas y operaciones del Banco Mundial en el fortalecimiento y aprovechamiento de la capacidad. Además, en mayo de 1996 se celebró en Mauricio un cursillo al que asistieron funcionarios de países de Africa y de Asia oriental para estudiar el papel que desempeña el fortalecimiento de la capacidad en el "milagro" de Asia oriental y sus repercusiones en Africa.
La labor a esos tres niveles (las consultas, la evaluación de la función del Banco por el grupo de altos funcionarios y las evaluaciones nacionales) está muy adelantada. Aunque las conclusiones todavía no son evidentes, es posible que reflejen las ideas expresadas hasta ahora:
- el fortalecimiento de la capacidad es fundamental para el logro de un desarrollo sostenible en Africa;
- los países africanos deben tomar la iniciativa de fortalecer la capacidad y adoptar las medidas necesarias para asegurar su aprovechamiento óptimo;
- para el fortalecimiento de la capacidad es esencial una colaboración más estrecha, que conduzca a un cambio en la forma en que donantes y prestatarios desarrollan sus actividades. Si los donantes cambian pero los países no lo hacen, o viceversa, ambas partes fracasarán en su labor de fortalecimiento de la capacidad, y
- el Banco Mundial puede encabezar el apoyo de los esfuerzos del continente africano en esta esfera, convirtiendo al fortalecimiento de la capacidad en un objetivo primordial de todas sus actividades de desarrollo.
Asociación para la promoción del consenso y la cooperación regional
La Coalición Mundial para Africa, establecida después de la Conferencia de Maastricht sobre Africa, celebrada en 1990, ha sido el principal foro para promover el consenso entre los países africanos y sus colaboradores externos acerca de cuestiones del desarrollo y para lograr la ratificación, al más alto nivel político de los países africanos, de las medidas de reforma económica y mejora de la gestión pública. Hay fundamentalmente consenso en que la cooperación e integración regional deben acelerarse al tiempo que se promueve la integración de los países africanos en la economía mundial. En la Segunda Conferencia de Maastricht, celebrada en noviembre de 1995, se acordó que la Coalición Mundial para Africa debe seguir cumpliendo una función catalizadora y centrar la atención en los problemas y prioridades esenciales de desarrollo del continente. El Banco ha respaldado a la Coalición desde su creación y sigue empeñado en prestarle asistencia técnica y financiera, junto con otros colaboradores y países donantes.
Cuadro 4-3 De acuerdo con el consenso logrado en cuanto a la importancia de la cooperación regional para el proceso de desarrollo, el Banco respalda una nueva visión de la integración regional en Africa, basada en la promoción de la movilidad de los factores entre los países y, paralelamente, en la integración de los países africanos en la economía mundial. Junto con el Fondo Monetario Internacional, la Unión Europea y otras instituciones interesadas y donantes, el Banco está apoyando los esfuerzos emprendidos por grupos de países africanos sobre la base de esa visión de la integración. Esos esfuerzos comprenden la Iniciativa transnacional encaminada a promover la inversión privada, el comercio y los pagos entre los países de Africa oriental y meridional y las naciones del océano Indico; el Acuerdo de Cooperación en Africa Oriental, entre Kenya, la República Unida de Tanzanía y Uganda; la Unión Económica y Monetaria del Africa Occidental, y la Unión Monetaria del Africa Central. Los países participantes en estos acuerdos han adoptado medidas para eliminar los obstáculos que se oponen a los flujos transfronterizos de mercancías, factores y personas. El Banco respalda esos esfuerzos mediante sus servicios de asesoría técnica y en materia de políticas, y sus operaciones de fortalecimiento institucional y de financiamiento, en el contexto de los programas de asistencia a los distintos países.
La colaboración es una necesidad, no una opción: el caso de la ordenación de los recursos hídricos
La idea de que la colaboración es una necesidad, en vez de una opción, es válida en casi todas las esferas en Africa, habida cuenta de la falta de recursos --nacionales y externos-- y los logros que deben alcanzarse para mejorar en forma sostenible el bienestar. Ambos factores exigen utilizar los recursos disponibles (humanos y financieros, internos y externos) de la manera más acertada y eficaz posible mediante la colaboración de todos los interesados. La ordenación de los recursos hídricos es un ejemplo típico de por qué la asociación debe considerarse como una necesidad y no como una opción (véase el Recuadro 4-1 de la página 90). En Africa, 54 ríos o lagos son de aprovechamiento común por más de un país y todas las cuencas hidrográficas y acuíferos importantes son compartidos por siete o más naciones. Los acontecimientos recientes han demostrado nuevamente la vulnerabilidad de la producción de alimentos, la salud y el desarrollo económico de Africa a la disponibilidad de agua.
RECUADRO 4-1. NUEVA ASOCIACION PARA EL AGUA
Los acontecimientos recientes en Africa al sur del Sahara han puesto de relieve la función estratégica que desempeña el agua en la producción de alimentos, la salud y el desarrollo económico de la región. La sequía que azotó a Africa meridional y oriental en 1995, así como las sequías localizadas en el Sahel, provocaron una baja considerable de la producción agrícola y el riesgo del alza de precios y la malnutrición. La creciente contaminación del agua y la falta de acceso a los servicios de abastecimiento de agua potable y de saneamiento en toda la región tienen efectos directos en la salud de la población. Al mismo tiempo, la ordenación de los recursos hídricos reviste importancia geopolítica y, por lo tanto, exige una cooperación estrecha entre los países ribereños. Esta apreciación llevó a los países de la cuenca del Nilo1 a crear un foro para un diálogo permanente y, en 1995 los Estados de la Comunidad del Africa Meridional para el Desarrollo (SADC)2 firmaron un Protocolo para el aprovechamiento y la ordenación equitativos de las cuencas fluviales compartidas.
En un intento por arrojar alguna luz sobre esta cuestión de creciente importancia, el Banco publicó el documento titulado "African Water Resources: Challenges and Opportunities for Sustainable Development". En este documento de estrategia se sugiere una alternativa al antiguo enfoque sectorial del suministro impulsado por la oferta, que se concentraba en un solo interesado (el sector público). La estrategia exige que los donantes desarrollen sus actividades de una manera diferente, basándose en: a) el principio de que la ordenación de los recursos hídricos tiene que ser impulsada por los países africanos y de que éstos deben aplicar enfoques integrados y multisectoriales, respecto de la formulación y aplicación de estrategias nacionales, en los que se contemple la participación de todos los interesados, y b) un nuevo énfasis en la colaboración entre países y donantes.
La estrategia se basa en estos dos aspectos y en ella se fijan cinco prioridades en materia de desarrollo: una mayor cobertura de los servicios de abastecimiento de agua potable y de saneamiento, primordialmente para la población pobre; la seguridad alimentaria mediante el riego y la recolección de agua pluvial; la calidad del agua y la salud de la población; la protección de las cuencas hidrográficas y las marismas, y la cooperación entre los países respecto de las cuencas fluviales. Además, la estrategia exige poner más énfasis en las zonas rurales y periurbanas, la participación de los interesados, la privatización de las empresas de servicios públicos de agua (incluidas las de abastecimiento de agua y de riego en pequeña escala) y enfoques de regulación de la demanda. Por último, en la estrategia se recomienda que la comunidad internacional formule nuevos instrumentos para promover la cooperación internacional y la ordenación de las cuencas fluviales, como, por ejemplo, programas multinacionales de financiamiento y proyectos dentro de los países que creen condiciones propicias para el aprovechamiento compartido del agua en condiciones de equidad entre los países ribereños.
La idea de la colaboración determinó la manera en que se preparó la propia estrategia. En 1994 el Banco, en consulta con otros donantes, reunió a asesores de alto nivel de nueve países africanos para que formaran el Grupo Asesor Africano. Este examinó las versiones preliminares de la estrategia en 1994 y 1995, prestó asesoramiento y fue el portavoz de Africa en el proceso. Los organismos donantes, incluidos la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación; el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente; la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura; el Centro Internacional para Investigación en Agrosilvicultura; la Administración de Desarrollo de Ultramar del Reino Unido, y el Banco Mundial redactaron los documentos básicos de la estrategia. Esta fue presentada en dos cursillos celebrados en Africa a principios de 1996, en los que participaron 235 funcionarios de 41 países. Consecuencia inmediata de estos cursillos fue el acuerdo logrado para establecer una Asociación Panafricana, inicialmente dirigida por el Grupo Asesor Africano, a fin de promover el diálogo entre los países, facilitar el intercambio de conocimientos, experiencias y prácticas óptimas, lograr consenso con respecto a problemas y medidas de vital importancia, y analizar el progreso de los planes de acción que se acuerden.1. Burundi, Egipto, Etiopía, Eritrea, Kenya, República Unida de Tanzanía, Rwanda, Sudán, Uganda y Zaire.
2. Los miembros de la Comunidad del Africa Meridional para el Desarrollo (SADC) --la ex Conferencia para la Coordinación del Desarrollo de Africa Meridional (SADCC)-- son Angola, Botswana, Lesotho, Malawi, Mozambique, República Unida de Tanzanía, Sudáfrica, Swazilandia, Zambia y Zimbabwe.
Panorama Regional Ejercicio De 1996
Asia oriental y el Pacífico
Asia meridional
Europa y Asia central
América Latina y el Caribe
Oriente Medio y Norte de Africa