Cápitulo III

Principales Programas Del Banco Mundial Ejercicio De 1996 (continuación)


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Desarrollo ecológicamente sostenible

 A medida que el Banco ayuda a los países a percatarse de las consecuencias económicas, ambientales y sociales de desatender los problemas de agotamiento y degradación de los recursos naturales, aumenta la demanda de su asistencia para aliviar los efectos de esos problemas.

 Un río o curso de agua contaminado no sólo resulta desagradable a la vista sino que además emponzoña el agua potable y de riego, origina enfermedades transmitidas por el agua, destruye los peces que constituyen una valiosa fuente de proteínas para la población local y afecta negativamente al turismo. La destrucción de zonas forestales también tiene muchas repercusiones: la pérdida de elementos de biodiversidad irreemplazables, de los hogares de grupos autóctonos, y de una valiosa fuente de oxígeno para la atmósfera. Estos son, sin embargo, sólo los problemas ecológicos más evidentes que encaran los países en desarrollo. Están surgiendo nuevos desafíos ambientales, como los derivados del crecimiento urbano, la creciente motorización y la reciente falta de atención al desarrollo rural, que exigirán la atención prioritaria del Banco y de sus prestatarios. Además, la necesidad constante de ampliar la prestación de servicios básicos de abastecimiento de agua, saneamiento y transporte a la población urbana y rural debe satisfacerse de manera ecológicamente sostenible.

 La Vicepresidencia de Desarrollo Ecológicamente Sostenible, que se creó en 1993, es el núcleo central de los conocimientos del Banco sobre el medio ambiente; en ella, una masa crítica de profesionales especializados se esfuerzan por vincular los objetivos ecológicos con los sectores de agricultura e infraestructura. Estos especialistas desarrollan un activo programa de actividades en materia de políticas; proporcionan apoyo técnico al personal de los departamentos geográficos y ayudan a forjar relaciones de colaboración con otras instituciones a fin de ampliar los conocimientos del Banco sobre los aspectos técnicos de las cuestiones ambientales y de incrementar su capacidad para formular soluciones operacionales para los problemas prácticos.

 El principal reto que enfrenta el Banco actualmente es el de mejorar la repercusión de su asistencia sobre el proceso de desarrollo. Esta labor consiste, por ejemplo, en asegurar que las nuevas operaciones se ajusten a las necesidades de los beneficiarios y se diseñen de manera que sean sostenibles, y que se determinen y tomen las medidas necesarias para reforzar la eficacia de las operaciones en marcha. Se está tratando de asegurar que la ayuda destinada a cuestiones relacionadas con el medio ambiente esté en consonancia con las prioridades de los prestatarios. Al formular las estrategias de asistencia a los países se toman en cuenta las consideraciones ambientales, y se utilizan técnicas de vanguardia para abordar los problemas sectoriales y de los proyectos para cuya solución se solicita ayuda del Banco. Ahora se está haciendo una evaluación de la cartera de operaciones de desarrollo ecológicamente sostenible, que representa alrededor de la mitad del financiamiento total, para poder incorporar las lecciones aprendidas en los proyectos en vías de preparación.

Enfoques estratégicos para hacer frente al desafío planteado

 Ordenación ambiental. El financiamiento del Banco destinado específicamente al medio ambiente es una parte importante de la cartera de operaciones de desarrollo ecológicamente sostenible. La meta primordial de la labor del Banco relativa al medio ambiente es atenuar los daños que puedan causar los proyectos respaldados por el Banco y asegurar la ejecución eficaz de la cartera de proyectos ambientales de reciente gestación y en rápido crecimiento. El principal desafío consiste en encontrar la manera de integrar eficaz y adecuadamente los aspectos ambientales de orden mundial y local en los sectores tradicionalmente financiados por el Banco.

 Según ha aumentado el volumen y la antigüedad de su cartera de préstamos, el Banco ha añadido a sus actividades nuevos elementos de desarrollo ecológica y socialmente sostenible. También ha reforzado su capacidad para aminorar los efectos ambientales y sociales negativos de los proyectos. Se han actualizado y ajustado las políticas de operaciones aplicables a los aspectos ecológicos y sociales, y se ha incremen-tado considerablemente el número de funcionarios que se ocupan de estas cuestiones. Ahora en el Banco hay 288 funcionarios de nivel profesional dedicados a actividades relacionadas con el medio ambiente, las dos terceras partes de los cuales se contrataron después de 1992. Asimismo, más del 60% de los 99 funcionarios especializados en ciencias sociales ingresaron en la institución en los últimos tres años.

 Política social. Las cuestiones sociales están adquiriendo más predominancia en las operaciones del Banco y, con el objeto de aplicar un enfoque menos fragmentario al respecto, se están preparando evaluaciones sociales en las que se incorporan procedimientos participatorios. Un examen preliminar de 42 evaluaciones sociales reveló que se están utilizando como instrumento de análisis social y como mecanismo para identificar a las partes interesadas e incorporar métodos participatorios en las operaciones del Banco. Además, están ayudando al Banco y a sus colaboradores a llegar hasta los pobres y a fortalecer la capacidad local.

 Desarrollo rural y agricultura sostenible. Para duplicar los suministros alimentarios en los próximos 30 años será preciso acelerar mucho los esfuerzos encaminados a desarrollar sistemas más intensivos de producción agrícola, así como a apoyar su adopción. Lograr la participación de los agricultores pobres y las comunidades rurales en los avances tecnológicos rápidos y sostenibles es un grave problema que el Banco debe afrontar. Sin embargo, sólo será posible hacer frente a él si las políticas, los marcos institucionales y los gastos públicos se ajustan para tener más en cuenta el valor de los recursos naturales, si se logra una participación más intensa de la población local en la planificación y puesta en marcha del desarrollo, si se orientan mejor las inversiones en actividades de investigación y extensión, y si se logra un acceso más equitativo a la tierra y los recursos naturales.

 Durante el ejercicio pasado, las actividades del Banco entrañaron el análisis y la síntesis de las prácticas óptimas sobre: a) la descentralización del financiamiento y la ejecución de las actividades de desarrollo rural respaldadas por el Banco; b) la adaptación de inversiones públicas y privadas que aumenten la producción de manera sostenible y contribuyan a un crecimiento muy generalizado de los ingresos rurales, y c) la focalización más eficaz de los esfuerzos encaminados a la reducción de la pobreza.

 El plan de acción "From Vision to Action in the Rural Sector" (De la idea a la acción en el sector rural), formulado en el ejercicio de 1996, proporcionará orientación para las actividades futuras del Banco en apoyo de operaciones en los sectores rural, agrícola y de recursos naturales. Dicho plan propone que el Banco a) incorpore elementos clave de la estrategia rural en las estrategias de asistencia a los países; b) mejore los aspectos de ejecución y rendimiento de la cartera a fin de incrementar la proporción de proyectos calificados como "satisfactorios"; c) contribuya a intensificar el compromiso de la comunidad internacional a la tarea de impulsar el desarrollo y reducir la pobreza en las zonas rurales, y d) reconstituya y aumente su capacidad para respaldar el desarrollo agrícola y rural. Los funcionarios y gerentes del Banco determinaron las razones a que obedeció la disminución del apoyo al sector rural en los últimos años, e identificaron los cambios que será preciso introducir en las políticas, la dotación de personal y el presupuesto a fin de reactivar ese apoyo. El plan de acción se presentó ante el Presidente del Banco en marzo de 1996, y actualmente se están tomando las disposiciones necesarias para ponerlo en práctica. La promoción de programas de desarrollo orientados a los pequeños agricultores será el aspecto fundamental de los esfuerzos del Banco por reducir la pobreza rural. Estos programas comprenderán, sobre todo, medidas encaminadas a mejorar el acceso de la población pobre a los servicios financieros y a descentralizar la toma de decisiones en torno a la planificación de las inversiones rurales.

 Prestación de servicios de transporte, abastecimiento de agua, saneamiento y urbanos. El desarrollo económico trajo aparejado el rápido crecimiento urbano en todas las regiones del mundo. Sin embargo, el ritmo de cambio registrado en los países de ingreso bajo --de sociedades que han sido predominantemente rurales a otras fundamentalmente urbanas-- plantea ingentes problemas relativos a la ordenación urbana y el financiamiento, las reglamentaciones ambientales y la prestación de servicios básicos, en especial para los pobres.

 De la misma manera, en los últimos años se ha puesto de manifiesto que la ordenación más eficaz de los recursos hídricos es de importancia vital en todos los aspectos de la labor de desarrollo que cumple el Banco, a saber: la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y el desarrollo ecológicamente sostenible.

 A tal fin, el suministro eficaz de servicios de transporte, abastecimiento de agua, saneamiento y urbanos a la población pobre y la implan-tación de reformas institucionales y de políticas constituyeron importantes aspectos del programa de trabajo de la Vicepresidencia de Desarrollo Ecológicamente Sostenible en el ejercicio de 1996. Cabe mencionar en este sentido la formulación de políticas fiscales sostenibles y de mecanismos de focalización, así como también estructuras institucionales eficaces para el suministro de servicios de infraestructura básica a las comunidades de ingreso bajo de las zonas rurales y periurbanas. El Banco ha prestado gran atención a la labor teórica y al suministro de apoyo operacional para ayudar a los países clientes a mejorar sus servicios de infraestructura, administración y finanzas mediante la introducción de reformas sectoriales (incluida la adopción de una orientación comercial y la reestructuración) y a replantear la función de los participantes de los sectores público y privado en cada subsector.

Integración de las cuestiones relativas al medio ambiente mundial en las actividades

 En su calidad de partes de la convención y el convenio relativos al medio ambiente mundial, los países clientes del Banco se han comprometido a internalizar las preocupaciones ambientales de alcance mundial en sus actividades en marcha de desarrollo económico. El Banco los ayuda a cumplir con su obligación de tres maneras: primero, identificando y contribuyendo a mitigar los efectos perniciosos a nivel mundial de la asistencia para el desarrollo que él mismo presta; segundo, incorporando como factores en los estudios sectoriales los efectos en el medio ambiente mundial y, tercero, movilizando donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y el Fondo Multilateral para la Aplicación del Protocolo de Montreal para cubrir los costos incrementales de las medidas encaminadas al logro de los objetivos ambientales a nivel mundial.

 El Banco comparte la responsabilidad de la ejecución de las actividades del FMAM con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Durante el año pasado, el Directorio Ejecutivo del Banco aprobó el otorgamiento de recursos financieros en forma de donación, por valor de $118 millones, para 13 proyectos del FMAM, con lo cual la cartera total de éste ascendió a casi $500 millones para 56 proyectos relativos a cuatro esferas de acción: biodiversidad, cambio climático, eliminación paulatina de las sustancias que agotan la capa de ozono, y aguas internacionales. La cartera del Fondo Multilateral para la Aplicación del Protocolo de Montreal también creció y ahora asciende a $188,1 millones para 241 proyectos. El Protocolo de Montreal se ocupa de la reducción del consumo de dos grupos de sustancias que agotan la capa de ozono; el Banco es uno de los organismos de ejecución del mencionado Fondo.

 El Banco también moviliza la experiencia y capacidad de organización de las ONG, así como los conocimientos especializados y el capital privados en pro del medio ambiente mundial. Cabe citar como ejemplos de colaboración con las ONG, las fundaciones y el sector privado la Iniciativa para la transformación del mercado forestal, encaminada a promover la silvicultura sostenible, y la Iniciativa relativa al mercado de energía fotovoltaica, con miras a promover el amplio uso de la energía solar. El Banco también ha contribuido a multiplicar fondos escasos de donación mediante la creación de fondos de capital de riesgo (para fines relacionados con la biodiversidad, la energía renovable y el rendimiento energético) y la introducción de nuevos instrumentos de mercado para la eliminación paulatina en los países en desarrollo de las sustancias que agotan la capa de ozono.

 Durante el ejercicio el Banco, con el respaldo del Programa de asistencia para la gestión del sector de energía (ESMAP) --el que está financiado por un consorcio de donantes y el Banco--, emprendió una iniciativa respecto de la energía solar que tiene por objeto introducir el uso de tecnologías solares modernas y de elevado rendimiento en los países en desarrollo. Se están identificando y preparando proyectos de energía solar y renovable correspondientes a, por lo menos, 14 países, incluidos Bolivia, Camerún, Indonesia, Kenya y Malí.

La cartera del Banco y el desarrollo ecológicamente sostenible

 En el ejercicio de 1996 el Banco comprometió $1.630 millones y movilizó $1.640 millones más de otras fuentes con destino a 20 proyectos ambientales nuevos. Con estos compromisos adicionales, su cartera activa se elevó a 153 proyectos ambientales por un total de $11.400 millones. Su cartera comprende operaciones innovadoras que ejercen un efecto catalizador en la ordenación de los recursos naturales (proyectos "verdes"), así como medidas centradas en el medio urbano (el programa "marrón"), concretamente, en la lucha contra la contaminación atmosférica y del agua, cuestiones relacionadas con la energía y el fortalecimiento institucional en el ámbito del medio ambiente.

 El Second Environmental Assessment Review: The Impact of Environmental Assessment (Segundo examen del impacto de las evaluaciones ambientales), terminado en el ejercicio de 1996, pasa revista al progreso alcanzado por el Banco en la aplicación de su política relativa a las evaluaciones ambientales, prestando especial atención a la calidad de estas evaluaciones, su efecto en el diseño y ejecución de los proyectos y su uso en el contexto de privatizaciones y operaciones de financiamiento a través de intermediarios financieros. Llega a la conclusión de que, si bien se ha logrado un significativo progreso en los últimos años, persisten diversas deficiencias (por ejemplo, en el ámbito de las consultas públicas y la supervisión de proyectos). Hay indicios de que en un número creciente de países las evaluaciones ambientales de alta calidad, ahora exigidas por el Banco, se están convirtiendo en la norma para las inversiones financiadas por terceros.

Identificación de las prácticas óptimas: el aprendizaje en la práctica

 En el ejercicio de 1996 el Banco centró su atención en actividades ecológicas con un elevado potencial para demostrar las prácticas óptimas o poner a prueba métodos innovadores de lucha contra la pobreza rural. Como ejemplo de estas actividades cabe citar el cursillo realizado en Africa para examinar con representantes de la comunidad internacional el problema de la degradación del suelo, e iniciar un proceso encaminado a llegar a un consenso sobre la mejor forma de solucionarlo. Asimismo, en Indonesia y Nigeria se proporcionó asistencia a pequeños agricultores y ganaderos para la identificación e introducción de sistemas más apropiados para el desarrollo sostenible de las actividades agrope-cuarias de pequeña escala.

 El Banco ha ayudado a una amplia gama de países a imprimir una orientación comercial o atraer al sector privado a los servicios de abastecimiento de agua y saneamiento y todas las modalidades de transporte para aliviar los múltiples problemas de desempeño existentes en esa esfera (por ejemplo, en Albania, Brasil, Filipinas, Guinea, India, Rumania y Sudáfrica). Actualmente está elaborando un conjunto de técnicas para la preparación de proyectos con la participación de intereses públicos y privados. El Banco también está coadyuvando a la formulación y ejecución de proyectos innovadores destinados a suministrar servicios sostenibles de abastecimiento de agua y saneamiento a la población pobre (en Bolivia, Brasil, India, Indonesia, Uganda y Uzbekistán, por ejemplo).

 En una esfera conexa, el Banco está analizando las lecciones derivadas de su experiencia con sistemas rurales de gran escala, y está tomando medidas para propiciar la asociación entre instituciones del sector informal --por ejemplo, grupos comunitarios y pequeñas empresas de servicios del sector privado-- y empresas de servicios públicos de las zonas periurbanas. Asimismo está haciendo una evaluación de su experiencia operacional con la aplicación del documento de política sobre los recursos hídricos12, basada en operaciones recientes de ordenación de la calidad del agua y mecanismos para la asignación de ese recurso (en Africa al sur del Sahara, Brasil, China, Sudáfrica y Venezuela, por ejemplo). Además, el Banco está analizando y dando a conocer las lecciones derivadas de su experiencia con programas para encauzar servicios básicos y mejoras ambientales específicamente a asenta-mientos urbanos pobres.

 Durante el ejercicio recién terminado se realizó una importante labor conceptual y metodo-lógica destinada a respaldar las actividades del Banco para promover el desarrollo sostenible en los planos ecológico y social. La publicación Monitoring Environmental Progress: A Report on Work in Progress (Informe sobre la marcha del seguimiento de los adelantos en la esfera del medio ambiente) dio a conocer un nuevo sistema para la medición de la riqueza de las naciones a través del uso integrado de factores económicos, sociales y ecológicos13. Esta metodología constituye una aportación importante a los sistemas internacionales que se limitaban a tomar en cuenta el ingreso, y representa un primer esfuerzo por calcular la riqueza de casi todos los países del mundo. El nuevo sistema permite medir la verdadera riqueza de las naciones utilizando un conjunto de elementos: capital natural, activos producidos, recursos humanos y capital social. El concepto en que se fundamenta está en consonancia con los índices tradicionales de desempeño económico utilizados comúnmente por el Banco.

  La visión futura para las actividades del Grupo del Banco en el sector del transporte se trazó en el documento titulado "Sustainable Transport" (Transportes sostenibles), que fue examinado por el Directorio Ejecutivo en septiembre de 1995. En el estudio se recomienda que el Banco preste mayor atención que en el pasado a las necesidades de servicios de transporte de la población pobre de las zonas rurales y urbanas, a las consideraciones ecológicas, a la competencia y los mercados, y a la función que les corresponde cumplir al sector privado y al sector público. Ya se ha preparado un programa de trabajo basado en las recomendaciones de este estudio, que gira en torno a los tres temas siguientes: a) la reforma de las instituciones del sector del transporte y de las políticas financieras (sostenibilidad económica); b) los transportes y la reducción de la pobreza (sostenibilidad social), y c) la motori-zación y el medio ambiente (sostenibilidad ecológica).

 Varios documentos sobre "prácticas óptimas" que se prepararon durante el ejercicio contribuirán al mejoramiento de las operaciones del Banco; entre ellos cabe mencionar los relacionados con financiamiento para zonas rurales, gestión ganadera y degradación ambiental, incremento de la biodiversidad en la agricultura y ejemplos de asociaciones eficaces de usuarios de agua. Un documento titulado "Rural Finance: Issues, Design and Best Practices" (Finanzas rurales: consideraciones, diseño y prácticas óptimas) analiza las razones en pro de la intervención en los mercados financieros rurales, la promoción de políticas encaminadas a la creación de condiciones propicias para las finanzas rurales y principios relativos al desarrollo de intermediarios financieros viables en las zonas rurales. Este documento, destinado a una amplia variedad de responsables de las políticas y profesionales de las finanzas públicas rurales de todo el mundo, propone diversas medidas tendientes al establecimiento de condiciones propicias y al fomento de instituciones autosostenibles dedicadas primordialmente a la movilización de fondos locales.

 En el documento "Livestock and the Environment" (La ganadería y el medio ambiente), de junio de 1996, se examinan las causas de la degradación del medio ambiente derivadas de una deficiente gestión ganadera, desde los métodos de pastoreo extensivo hasta las prácticas pecuarias intensivas. Este estudio, que es una actualización del informe mundial sobre desarrollo ganadero realizado en 1992 por diez organismos donantes, se basa en investigaciones llevadas a cabo conjuntamente por el Banco, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO); a través de estas investigaciones no sólo se analizó la interacción entre la ganadería y el medio ambiente, sino que además se identificaron las prácticas que deben alentarse y las que deben desalentarse.

 En colaboración con el Instituto de Desarrollo Económico (IDE) del Banco, la Vicepresidencia de Desarrollo Ecológicamente Sostenible ha fomentado un intercambio de información sur-sur sobre casos de éxito en la promoción de la gestión descentralizada de los recursos hídricos. La Red Participatoria de Ordenación del Riego, creada por el IDE, ha dado a conocer ampliamente en todo el mundo la exitosa experiencia de México con la delegación a los usuarios de la responsabilidad de las operaciones de riego y su mantenimiento. La experiencia mexicana con la fijación de las tarifas y la gestión del agua por las respectivas asociaciones de usuarios se está aplicando en Turquía y está sirviendo de guía para iniciativas semejantes en otros países.

Intensificación de las actividades de capacitación

 Durante el ejercicio de 1996 se intensificaron las actividades de capacitación del Banco. Con base en iniciativas que se habían emprendido en el ejercicio anterior, se organizó un programa básico para profesionales de todo el Banco no especializados en asuntos ambientales. El programa, que se centra en la ampliación de los conocimientos acerca de las cuestiones ecológicas y las características de los vínculos intersecto-riales existentes entre las políticas, las instituciones, los factores socioculturales y la tecnología, se inició en enero de 1996. Análogamente, se puso en marcha un programa básico de capacitación de funcionarios encargados de la agricultura. Se han probado cuatro módulos de un día de duración, práctica que se está difundiendo, con el objeto de que en el curso de los próximos tres años participe en los cuatro módulos el total de 360 expertos agrícolas. Funcionarios de la Vicepresidencia de Desarrollo Ecológicamente Sostenible organizaron una amplia variedad de actividades especializadas de capacitación, que se complementan con cursillos y viajes de estudio adaptados a las necesidades del Banco y del personal técnico de sus clientes. En el programa ocupan un lugar destacado los seminarios y las giras de familiarización para especialistas en políticas relativas a recursos hídricos, ordenación del riego, transporte y urbanización. El programa comprende también actividades relacionadas con suelos, cultivos, control de plagas y finanzas rurales.

Fortalecimiento de las relaciones de colaboración existentes y búsqueda de otras nuevas

 El Banco, al mismo tiempo que sigue derivando enseñanzas de sus actividades, está consciente de que otras instituciones y organizaciones tienen un rico acervo de experiencias útiles y están en mejores condiciones de experimentar con innovaciones en materia ambiental y social y de obtener la participación de los interesados en los respectivos países. La colaboración estratégica con estas entidades promete dar importantes resultados. Por esa razón, durante el pasado ejercicio se procedió a estrechar esa colaboración, y el Banco comenzó a coordinar sistemáticamente sus actividades con las de esos grupos. Ha concertado un acuerdo de cooperación con la Alianza Mundial para la Naturaleza, y está realizando actividades conjuntas con el Consejo de la Tierra, el Fondo Mundial para la Naturaleza, la National Wildlife Federation de los Estados Unidos, Conservación Internacional, la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos y la Federation of American Scientists, entre otras organizaciones.

 Más de 1.400 altos funcionarios gubernamentales y dirigentes de organizaciones no gubernamentales (ONG) y de instituciones internacionales, así como destacados representantes de los círculos académicos y financieros, participaron en la tercera conferencia anual de la Vicepresidencia de Desarrollo Ecológicamente Sostenible sobre financiación efectiva, que tuvo lugar en octubre de 1995 en la ciudad de Washington. Hubo mesas redondas temáticas sobre la función de los sectores público y privado, la financiación efectiva a nivel mundial y regional, cuestiones relacionadas con el agua, participación comunitaria y conservación de recursos y las políticas al respecto. Paralelamente con la conferencia, se organizaron diez eventos conexos copatrocinados por el Banco Mundial, varias ONG y otras instituciones.

 En una reunión sostenida en Estocolmo en diciembre de 1995, el Banco, el PNUD y la Agencia Sueca para el Desarrollo Internacional acordaron crear la Asociación Mundial para el Agua, que brindará un marco coherente, integrado y fundamentado para la colaboración en el suministro de asistencia a las autoridades locales, nacionales y regionales a los fines de la aplicación de principios de gestión del agua aprobados internacionalmente. La Asociación Mundial para el Agua consolidaría el programa actual del Banco Mundial y el PNUD a este fin y reuniría a importantes colaboradores para abordar una amplia gama de problemas relacionados con dicho recurso.

 A través de retiros profesionales y seminarios patrocinados por el Banco, también se han forjado relaciones de colaboración con grupos que se ocupan del desarrollo urbano de los países en desarrollo con objeto de encontrar nuevos enfoques para abordar las necesidades de los clientes. Estos esfuerzos se orientan, en primer lugar, a proporcionar apoyo para la introducción de mejoras generales en la gestión de las zonas urbanas y fomentar la sostenibilidad financiera de los servicios a esas zonas, y, en segundo lugar, a ayudar a formular soluciones programáticas encaminadas directamente a satisfacer las necesidades de los pobres.

 Con una significativa aportación del PNUMA y de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), y con asesoría técnica de la Environmental Protection Agency de los Estados Unidos y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), también se ha preparado el "Pollution Prevention and Abatement Handbook" (Manual de prevención y reducción de la contaminación). Este manual resume las lecciones derivadas de la experiencia del Banco en la lucha contra la contaminación industrial y municipal, y suministra orientación sobre la fijación de prioridades para la gestión de la contaminación.

 Los preparativos para la Cumbre sobre las ciudades, celebrada en Estambul en junio de 1996, han brindado una oportunidad única de generar interés en los desafíos que plantean la creciente pobreza, la degradación ambiental y las necesidades de financiamiento de las zonas urbanas, y traerlos a primer plano. Como parte de las actividades preparatorias, se movilizó apoyo interinstitucional (del gobierno de los Estados Unidos, el Centro de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos y el Banco) para el Coloquio sobre Financiamiento Urbano, celebrado en septiembre de 1995, que ayudó a lograr consenso acerca de los problemas de financiación, el que se reflejará en el Plan de Acción Mundial de la Cumbre. El Banco tiene el propósito de definir en el ejercicio de 1997 con mayor precisión su programa de acción para el desarrollo sostenible de las ciudades.

Entra en funciones el nuevo CGIAR

 En el ejercicio de 1996 llegó a su fin el proceso de cambio iniciado por el Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR) en Nueva Delhi en 1994. Con la celebración de la Semana de los Centros Internacionales, del 30 de octubre al 3 de noviembre de 1995 en la ciudad de Washington, concluyó formalmente el programa de renovación del CGIAR encabezado por el Banco y se adoptaron nuevos derroteros para la evolución futura del sistema del Grupo. El programa de renovación, cuya ejecución abarcó un período de 18 meses, constituyó la culminación de los esfuerzos colectivos de los copatrocinadores del CGIAR (el Banco, la FAO, el PNUMA y el PNUD), otros de sus miembros, los propios centros, su Comité Asesor Técnico, los sistemas nacionales de investigaciones agrícolas y expertos externos. Esos esfuerzos se fundamentaron en un minucioso examen crítico realizado por el propio CGIAR, que tomando como base las realizaciones pasadas se orienta a la eliminación de las deficiencias actuales.

 El 1 de enero de 1996 entró en funcionamiento el nuevo CGIAR. El programa de renovación ha redundado en un sistema más abierto y participatorio, que se centra en cuatro aspectos específicos:

 Nueve países en desarrollo se han incorporado al CGIAR desde que se emprendió el programa de renovación en Nueva Delhi. Esto ha hecho elevar su número total a 16, frente a 21 países industriales, y representa un importante progreso en la ampliación de la participación de los países en desarrollo.

 Con objeto de promover la consecución de la meta de ampliar la participación en el CGIAR, en octubre de 1995 se creó y celebró su primera reunión en la ciudad de Washington, un comité de ONG. Asimismo, en diciembre se estableció un comité del sector privado para brindar al CGIAR la perspectiva de dicho sector sobre las investigaciones agrícolas mundiales y servir de enlace con las empresas agroindustriales.

 Los dos pilares de las investigaciones del CGIAR se han reafirmado: el incremento de la productividad y la ordenación de los recursos naturales. Además, se establecieron otros tres objetivos, a saber, la conservación de la biodiversidad, el mejoramiento de las políticas agrícolas y el fortalecimiento de las investigaciones nacionales. Ahora los programas del CGIAR estarán más firmemente arraigados en los esfuerzos mundiales de investigación y desarrollo agrícola y se aplicarán en colaboración con terceros.

 El apoyo financiero para el CGIAR se ha robustecido desde que se inició el programa de renovación. El financiamiento para el programa de investigaciones de 1996 se estima en $300 millones, incluida una aportación del Banco de $45 millones.

 El CGIAR aún enfrenta múltiples desafíos. Tendrá que esforzarse por lograr que su programa de investigaciones siga siendo pertinente, y deberá velar por el mantenimiento de un excelente nivel de calidad científica en sus actividades. Su Comité Asesor Técnico está formulando recomendaciones para la fijación de nuevas prioridades y estrategias que contribuyan a guiar al sistema de investigaciones en el próximo decenio.

Continuación del Cápitulo III


Notas

12. Banco Mundial. 1994. La ordenación de los recursos hídricos. Documento de política del Banco Mundial. Washington, D.C.

13. Banco Mundial. 1995. Monitoring Environmental Progress: A Report on Work in Progress. Washington, D.C.


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