Cápitulo III

Principales Programas Del Banco Mundial Ejercicio De 1996

Desarrollo del capital humano

 Cuando los niños que asisten a un jardín de infantes en la India, Kazakstán o Kenya disfrutan de una comida nutritiva, se entretienen con juguetes educativos o reciben un reconocimiento médico a través de uno de los programas de desarrollo en la primera infancia que financia el Banco Mundial, no saben que se trata del último eslabón de una larga cadena de planificación, coordinación y aplicación de una de las estrategias de inversión en capital humano. Países de todo el mundo realizan inversiones en recursos humanos y desarrollan su capital humano con ayuda del Banco Mundial y de otros organismos internacionales de asistencia.

 Los niños que participan en los programas de desarrollo en la primera infancia son apenas algunos de los beneficiarios de los esfuerzos en esta esfera. Estos programas les brindan mejores oportunidades de crecer con buena salud, de recibir una sólida instrucción y de prepararse para tener éxito y ser miembros productivos de la sociedad en que viven. Contribuyen así a la consecución de la misión fundamental del Banco Mundial: reducir la pobreza y mejorar las condiciones de vida de los habitantes de los países en desarrollo.

 Una de las importantes lecciones derivadas de decenios de experiencia en la promoción del desarrollo es que no hay ningún medio más directo de mejorar los niveles de vida en las naciones en desarrollo que las inversiones en el bienestar de su población. Las personas saludables y con una buena instrucción pueden no sólo lograr una vida mejor para sí mismas y para sus familias, sino también fomentar la riqueza y el progreso de la sociedad en que viven. Esta es la razón fundamental para la realización de inversiones en recursos humanos, y el motivo de que actualmente se considere que el "capital humano" es el elemento clave de la economía del desarrollo.

 La inversión en recursos humanos constituye un aspecto básico de las actividades del Banco en los años noventa, y es uno de los rubros que crece con mayor rapidez. El finan-ciamiento para fines de desarrollo del capital humano se ha quintuplicado con creces después de los primeros años del decenio de 1980. Desde que se aprobó la primera operación crediticia para respaldar inversiones en el capital humano en 1962, se han otorgado préstamos por valor de $35.000 millones a más de 100 países para programas de educación, salud, población y nutrición. El volumen anual de los préstamos para este fin se ha elevado de un 5% del financiamiento total del Banco a principios de los años ochenta a un 18% en el quinquenio de los ejercicios de 1992­96. Durante este período el promedio anual de este financiamien-to alcanzó a un total de más de $4.000 millones.

 El Banco Mundial es ahora la mayor fuente de financia-miento externo para servicios sociales y desarrollo del capital humano. En los últimos años, los fondos destinados al sector social han abarcado nuevas actividades como pensiones, indemnización por desempleo, redes de seguridad social e igualdad entre los sexos. La Vicepresidencia de Desarrollo del Capital Humano es el centro de las actividades del Banco en esta esfera.

 En la actualidad, la población de los países en desarrollo en general está mejor que hace 15 años: el nivel de ingresos de los hogares se ha duplicado con creces; en algunos de esos países, el factor de incremento ha sido de cinco o incluso diez. Asimismo, la esperanza media de vida se ha elevado de unos 40 años a 63 años durante los cuatro decenios pasados; las tasas de mortalidad infantil se han reducido en dos terceras partes. La inmunización en la niñez, casi inexistente en los años cincuenta, ahora abarca al 80% de todos los niños. La viruela ha sido erradicada. En la generación anterior, sólo el 40% de los niños de los países más pobres ingresaba a la escuela primaria, mientras que hoy en día esa misma proporción de jóvenes tiene acceso a la enseñanza secundaria; muchos países en desarrollo casi han alcanzado la educación primaria universal. Sin embargo, no debemos caer en la complacencia. Muchos millones de personas pobres todavía experimentan diariamente el sufrimiento y la tragedia que acarrea el constante flagelo de las enfermedades, la malnutrición y el hambre. Pese al progreso alcanzado, la situación de los segmentos más necesitados y vulnerables de esas sociedades sigue constituyendo un serio desafío en materia de desarrollo.

 Por esta razón, el Banco Mundial continúa intensificando el apoyo que proporciona para las inversiones en el capital humano. Presta especial atención al suministro de servicios primarios de salud y de educación, que son los que más contribuyen a fomentar el crecimiento económico y a reducir la pobreza. En el ejercicio de 1996, el financiamiento en respaldo de los servicios de atención primaria de salud y de educación ascendió a $1.595 millones y $686 millones, respectivamente. En esencia el Banco utiliza un enfoque que comprende dos elementos complementarios: la inversión en recursos humanos y la aplicación de políticas económicas acertadas.

 Las inversiones en recursos humanos no serán eficaces a menos que los gobiernos establezcan un sistema económico que asegure la existencia de estabilidad macroeconómica, mercados abiertos al comercio y a la inversión, la estructura correcta de incentivos, políticas satisfactorias para el sector social y mercados eficientes de capital y mano de obra. No se trata de escoger entre la realización de inversiones en recursos humanos y la aplicación de políticas económicas acertadas: ambos elementos son imprescindibles. Actúan en forma paralela y se refuerzan mutuamente en la tarea de reemplazar el círculo vicioso de la pobreza con el círculo virtuoso del crecimiento y el progreso. Este es el enfoque en que se fundamentan las actividades e investigaciones que realizan los dos departamentos de la Vicepresidencia de Desarrollo del Capital Humano, el Departamento de Lucha contra la Pobreza y Políticas Sociales y el Departamento de Desarrollo Humano.

 Los conocimientos especializados y la asesoría que el Banco brinda a los donantes y a los países en desarrollo son tan importantes como los fondos que suministra para respaldar proyectos de desarrollo del capital humano. Tienen que adoptarse importantes decisiones acerca de estrategias educativas, políticas relativas a los mercados laborales, políticas destinadas a promover la igualdad entre los sexos y a reducir la pobreza, programas de atención de la salud, prevención del VIH y el SIDA y la forma de orientar los subsidios de alimentos específicamente a los grupos pobres. Gran parte de los esfuerzos de la Vicepresidencia de Desarrollo del Capital Humano se centran en el suministro de asesoría en esas esferas y en la prestación de asistencia a los países en desarrollo para la formulación y aplicación de políticas apropiadas en el sector social. A fin de dar a conocer las experiencias del Banco en estas áreas y de divulgar información sobre las prácticas óptimas, la Vicepresidencia mencionada ha publicado varios informes y estudios acerca de diversos aspectos del desarrollo del capital humano y la reducción de la pobreza.

Actividades de reducción de la pobreza

 En la publicación Poverty Reduction and the World Bank: Progress and Challenges in the 1990s, un amplio informe sobre las tendencias de la pobreza en el mundo y los esfuerzos y estrategia del Banco para aliviar el sufrimiento de los pobres, se analizan minuciosamente las actividades de la institución encaminadas a aliviar ese problema.1 El enfoque adoptado para el análisis que se hace en este informe de los métodos, resultados y estrategias futuras basadas en las lecciones aprendidas es más amplio que el utilizado para los informes anteriores.

 Aunque sigue fundamentándose en un crecimiento de amplia base, el desarrollo del capital humano y el suministro de redes de protección social, la estrategia de reducción de la pobreza que aplica el Banco actualmente se ajusta mucho mejor a las necesidades específicas de las distintas regiones y, dentro de ellas, a las necesidades de cada país.

 El informe mencionado revela que, si bien se han conseguido avances en la reducción de la pobreza entre fines del decenio de 1980 y principios del de 1990, su alcance ha sido limitado. Aunque se estima que la incidencia de pobreza ha bajado del 30,1% en 1987 al 29,4% en 1993, el número de pobres ha aumentado de 1.230 millones a 1.310 millones. Los esfuerzos por aminorar la pobreza han sido más eficaces en algunas regiones que en otras, de modo que los logros en esta esfera no han sido parejos.

 La incidencia de pobreza ha disminuido en las regiones de Asia oriental, Oriente Medio y Norte de Africa y Asia meridional; se ha mantenido más o menos estable en América Latina y Africa al sur del Sahara, y ha aumentado en Europa oriental y Asia central. Alrededor del 90% de la población pobre del mundo se encuentra en Asia meridional, Africa al sur del Sahara, Indochina, Mongolia, América Central, Brasil y China.

 El Banco está consciente de la importancia de comprender los múltiples aspectos de la problemática de la pobreza en cada país: descubrir sus causas, determinar si su incidencia va en aumento o disminuye, y encontrar las medidas más eficaces para reducirla. Gracias a las evaluaciones de la pobreza, el Banco ha logrado enormes adelantos en la medición y seguimiento de ese problema, y esto le permite integrar el análisis de la pobreza en la planificación de las operaciones crediticias y en las decisiones a ese respecto, así como en el diálogo sobre políticas.2 Las estrategias de asistencia a los países son el método principal para la incorporación del análisis de la pobreza en sus estrategias globales de desarrollo. Estas estrategias, que se formulan en consulta con los gobiernos prestatarios y son examinadas por el Directorio Ejecutivo, describen las circunstancias singulares de cada país. Dado que la pobreza constituye un problema tan abrumador en muchas naciones, su aminoración es casi siempre el aspecto fundamental de las estrategias del Banco de asistencia a los países, las que le permiten establecer el conjunto más apropiado de instrumentos para respaldar los esfuerzos que despliega el gobierno en cuestión para solucionar ese problema.

 En varios sectores el Banco ha respaldado proyectos que, entre otros objetivos, tienen el propósito de reducir la pobreza. Durante los ejercicios de 1992­96, el Banco proporcionó $16.000 millones para fomentar la productividad en la agricultura; unos $14.000 millones para mejorar los transportes; un poco menos de $10.000 millones para fines educativos; más de $7.000 millones para programas de población, salud y nutrición; más de $6.000 millones para desarrollo urbano, y unos $5.000 millones para mejorar sistemas de abastecimiento de agua y alcantarillado.

 Durante el ejercicio de 1996, $5.400 millones, o sea un 32% de los préstamos para inversiones del Banco Mundial, se encauzaron directamente a proyectos destinados a reducir la pobreza, porcentaje igual al registrado en el ejercicio de 1995 (véase el Cuadro 3-1). En el caso de los países que reciben financiamiento de la AIF, el financiamiento para proyectos incluidos en el Programa de intervenciones dirigidas representó el 63%, en comparación con el 54% en el ejercicio precedente. De las 29 operaciones para fines de ajuste aprobadas en el ejercicio de 1996, 17 comprendían medidas destinadas específicamente a reducir la pobreza.3

Cuadro 3-1

 Si bien el crecimiento económico sigue siendo la piedra angular de la estrategia del Banco para reducir la pobreza, el estudio demuestra que, por sí mismo, no redunda automáticamente en la aminoración más rápida posible de la pobreza. Son muchos los factores que impiden que los pobres saquen provecho de las oportunidades que brinda el crecimiento. El Banco se propone contribuir a la eliminación de esas limitaciones mediante programas encaminados a: a) mejorar el acceso de la población pobre a los factores esenciales de producción mediante créditos que estén al alcance de sus posibilidades; b) elevar la productividad de los factores de producción de la población pobre en el sector de la agricultura o en el sector informal e incrementar su rendimiento; c) ayudar a que el funcionamiento de los mercados beneficie a los pobres instando a los gobiernos a eliminar las normas innecesarias o engorrosas, y d) respaldar los esfuerzos para poner fin a la discriminación de los pobres y ampliar su acceso a las oportunidades que crea el crecimiento económico.

 Dada la importancia que atribuye a esta cuestión en sus operaciones, el Banco preparará informes anuales sobre la reducción de la pobreza. Además, cada cinco años emitirá un informe más amplio y detallado sobre las tendencias en esa esfera. Cada diez años, el Informe sobre el Desarrollo Mundial se centrará en el problema de la pobreza.

Incorporación plena de la problemática del género en las actividades

 El Banco Mundial participó activamente en la preparación de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Mujer que se celebró en Beijing en septiembre de 1995. En dos informes, Hacia la igualdad entre hombres y mujeres: el papel de las políticas públicas y Advancing Gender Equality: From Concept to Action, se destaca la estrategia del Banco4--plasmada por primera vez en el documento de política aprobado por el Directorio Ejecutivo, titulado Una mayor participación de la mujer en el desarrollo económico5-- para permitir que la mujer desarrolle todo su potencial, y se describe la forma en que se incorporan en los proyectos las cuestiones relativas al género. Estos informes se centran en los argumentos económicos en pro de la igualdad entre los sexos, y presentan pruebas contundentes de que las inversiones que benefician a la mujer son positivas desde el punto de vista económico y redundan en un crecimiento más satisfactorio, y de que la discriminación sexual obstaculiza el crecimiento.

 El compromiso del Banco de promover la igualdad entre hombres y mujeres fue puesto de relieve por la participación en dicha Conferencia del Sr. James Wolfensohn, quien había tomado posesión de su cargo de Presidente del Banco Mundial sólo unos meses antes. En su discurso ante la Conferencia y en las reuniones que sostuvo con organizaciones no gubernamentales (ONG) y con otros participantes, el Sr. Wolfensohn dejó claramente sentado el compromiso del Banco en ese sentido.

  El discurso del Sr. Wolfensohn se centró en el papel que juega la educación en la eliminación de las desigualdades entre el hombre y la mujer, en particular cuando se presta especial atención a la educación de las niñas. Formuló una nueva meta doble: el logro de la educación primaria universal para el año 2010 y la asistencia del 60% de todos los niños a la escuela secundaria. En el caso de las niñas, la consecución de la primera meta significaría un aumento de 90 millones en el número que termina la enseñanza primaria, y la consecución de la segunda entrañaría la asistencia a la escuela secundaria de otros 90 millones. El costo adicional estimado sería de $30.000 millones. Consciente de que se precisan más recursos para lograr que el número de niñas matriculadas en la escuela sea igual al de niños, el Sr. Wolfensohn anunció el compromiso del Banco de asignar $900 millones anuales para la educación de las niñas.

 Respondiendo a la solicitud presentada por miles de mujeres en Beijing, el Banco también emitió un informe sobre la marcha de sus actividades relativas a la igualdad de género, titulado "Implementing the World Bank's Gender Policies" (Aplicación de las políticas del Banco Mundial relativas al género). Este informe pasa revista a la evolución y situación actual de las operaciones del Banco y describe las iniciativas emprendidas para respaldar el programa adoptado en Beijing.

 El Banco centra su atención en tres esferas estratégicas en lo que respecta a la incorporación de la problemática del género en sus operaciones:

 Cada oficina regional del Banco está preparando un plan de acción para abordar la problemática del género; una vez terminados, estos planes servirán de base para una estrategia coherente de la institución destinada a promover la igualdad entre el hombre y la mujer.

 Se ha establecido un comité interno sobre las cuestiones relativas a las desigualdades entre los sexos que mantendrá informado al Presidente del Banco sobre el progreso que se logre en la integración de esas cuestiones en las operaciones del Banco; también se ha creado un Grupo consultivo externo sobre dichas cuestiones con el fin de fortalecer la colaboración del Banco con ONG y organizaciones femeninas. Este Grupo brinda un foro para el análisis de la problemática del género y, al mismo tiempo, constituye un mecanismo para el fomento de la cooperación ONG-Banco y para el seguimiento del progreso del Banco en el cumplimiento del programa adoptado en Beijing. La creación de este Grupo consultivo está en consonancia con los esfuerzos del Banco por incrementar la participación y la colaboración como elemento esencial de su estrategia de desarrollo.

La participación en las actividades del Banco Mundial

 En el ejercicio de 1996 se publicó el World Bank Participation Sourcebook (Manual de consulta del Banco Mundial sobre la participación), una guía práctica preparada por más de 200 jefes de proyecto de la institución para poner de relieve la importancia del uso de enfoques participatorios en la promoción del desarrollo económico y social. El Programa de gestión del cambio, que alienta un mayor énfasis en los enfoques participatorios y orientados a los interesados a fin de fomentar una mayor identificación por parte de éstos, lograr resultados más satisfactorios en la práctica y mejorar la sostenibilidad de las operaciones respaldadas por el Banco, también reconoce la importancia de la participación.

 Además, el Banco preside el Grupo Interinstitucional sobre Participación. En la segunda reunión de este Grupo, celebrada en marzo de 1996, se analizaron estrategias para incorporar los enfoques participatorios, el seguimiento y la evaluación retrospectiva en las operaciones, y para fortalecer la capacidad de los países para respaldar dichos enfoques. El Banco adelanta varios proyectos destinados a coadyuvar a la formulación de métodos apropiados de seguimiento y evaluación retrospectiva que permitan examinar en forma más satisfactoria los procesos participatorios y sus resultados. Con objeto de atraer la atención a estas cuestiones y destacar su importancia, el Banco ha establecido una página sobre participación, titulada "Participation Exchange", en World Wide Web.

 El Banco también está ampliando las consultas públicas relacionadas con la formulación de las estrategias de asistencia a los países mediante una mayor utilización de evaluaciones de la pobreza, en cuyo proceso analítico participan los propios grupos pobres y sus organizaciones. En las operaciones del Banco se ha aumentado considerablemente asimismo el empleo de información cualitativa sobre las necesidades e ideas de los pobres. Doce de las 22 evaluaciones de la pobreza terminadas en el ejercicio de 1996 se realizaron con participación de los afectados.

Mayor participación de ONG

 Al igual que en los ejercicios recientes, diversas ONG participaron en una proporción considerable de los proyectos aprobados en el ejercicio de 1996.6 Es evidente que está aumentando la intensidad de la participación de ONG en las operaciones, y que estas organizaciones cumplen una función fundamental en la formulación y ejecución de un número creciente de proyectos. Por ejemplo, varias ONG tomaron parte activa en la planificación de la presa de Ghazi-Barotha en Pakistán; en Malí la responsabilidad de la ejecución del proyecto piloto de participación previsto (de lucha contra el hambre) recaerá exclusivamente en ONG, y se ha establecido un fondo fiduciario para financiar actividades de ONG en la Ribera Occidental y Gaza. También sigue ampliándose la participación de ONG en los estudios económicos y sectoriales.

 El interés directo del Presidente del Banco en esta cuestión ha sido el principal propulsor del incremento de la interacción Banco-ONG durante el pasado ejercicio. En la mayoría de los países que visita se reúne con representantes de ONG, y ha organizado reuniones con dirigentes de la sociedad civil acerca de la pobreza, el medio ambiente, el ajuste, la problemática del género y la agricultura sostenible. Algunas de estas reuniones han dado resultados significativos, como la creación del ya mencionado Grupo consultivo externo sobre las cuestiones relativas a las desigualdades entre los sexos y la iniciativa conjunta Banco-ONG para estudiar el impacto del ajuste en varios países. Con ocasión de las Reuniones Anuales, el Presidente del Banco participó con dirigentes de importantes redes de ONG en un evento ampliamente difundido por los medios de comunicación destinado a llamar la atención a las amenazas que se ciernen sobre el financiamiento de la asistencia para el desarrollo, incluido el correspondiente a la Asociación Internacional de Fomento (AIF). Se ha hecho gran hincapié en la interacción sobre el terreno (véase el Recuadro 3-1) y en el concepto de asociación con la sociedad civil.

RECUADRO 3-1. RELACIONES BANCO-ONG SOBRE EL TERRENO

 En los últimos años se ha venido prestando cada vez más atención al fortalecimiento de las relaciones entre las misiones residentes y la comunidad de ONG y otras instituciones de la sociedad civil de los respectivos países. La India e Indonesia han sido los primeros países en que se ha designado a funcionarios del Banco para cumplir funciones de esta índole y otras relacionadas con la participación y el desarrollo social. En el ejercicio de 1996 se logró un importante adelanto en esta esfera, ya que las Oficinas Regionales tanto de Africa como de América Latina y el Caribe sistemáticamente comenzaron a designar a funcionarios de enlace con las ONG en las misiones residentes. Al finalizar el ejercicio, había 35 cargos de este tipo, los que estaban distribuidos de la siguiente manera: 17 en Africa, diez en América Latina y el Caribe, cuatro en Europa y Asia central, tres en Asia meridional y una en Asia oriental y el Pacífico. Muchas otras misiones residentes han encomendado a miembros de su personal el enlace con las ONG además de sus otras funciones.
 Las misiones residentes (particularmente de Africa) celebran periódicamente reuniones con ONG para proporcionarles información sobre el funcionamiento del Banco, mantenerlas al corriente de las iniciativas en curso, escuchar sus sugerencias e inquietudes, explorar las posibilidades de concertar acuerdos de colaboración, familiarizarse con sus actividades y analizar importantes cuestiones de política.
 Es evidente que la difusión más amplia de información es esencial para el robustecimiento de las relaciones entre el Banco y las ONG. Algunas misiones residentes han emprendido iniciativas piloto en esta esfera, como el establecimiento de centros de información pública, la traducción de materiales al idioma local y otras actividades.
 La dependencia encargada de las ONG en la sede del Banco en la ciudad de Washington, ha prestado atención especial a la tarea de ayudar a las misiones residentes a intensificar sus relaciones con esas organizaciones mediante iniciativas como la publicación del libro titulado Colaboración entre el Banco Mundial y las organizaciones no gubernamentales (disponible en tres idiomas), el suministro de capacitación a los funcionarios de enlace con las ONG y oportunidades para estrechar las relaciones entre el personal de enlace con esas organizaciones en todo el mundo.

 Además de estas cuestiones, el diálogo sobre políticas con ONG ha girado en torno a la deuda multilateral, el desarrollo del sector privado y el libre acceso a la información del Banco y su difusión. La creación de un grupo de trabajo Banco-ONG sobre este último tema ha contribuido a la ejecución más eficaz de la política del Banco sobre el libre acceso a la información y ha fomentado la introducción de innovaciones sobre el terreno. El Comité Banco Mundial-ONG continúa siendo el foro principal para el diálogo sobre políticas; ahora sus reuniones anuales se complementan con reuniones regionales, que durante el pasado ejercicio tuvieron lugar en Accra, Managua y Manila. Las grandes reuniones internacionales, como la Conferencia sobre la Mujer en Beijing y la Conferencia sobre los Asentamientos Humanos (Hábitat II, Cumbre sobre las ciudades) en Estambul, son también importantes foros para la interacción en el área de las políticas.

 El Banco procura encontrar oportunidades para señalar a los gobiernos la importancia de las ONG y de la sociedad civil. En Bangladesh e Indonesia ha emprendido estudios sobre las relaciones Estado-ONG; en Guinea-Bissau, Lesotho y Viet Nam ha organizado "triálogos" gobierno-sociedad civil-donantes, y está preparando un manual sobre normas globales y prácticas óptimas en relación con la legislación por la que se rigen las ONG.

Cuestiones relativas a los mercados laborales

 Tanto en sus operaciones crediticias como en sus actividades analíticas, el Banco presta creciente atención a la situación de los mercados laborales. El Banco está ampliando sus vínculos con colaboradores internacionales, como la Organización Internacional del Trabajo y la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres, con miras a la realización de estudios conjuntos y la organización de conferencias. Además, ha celebrado una serie de seminarios sobre los mercados laborales para examinar cuestiones planteadas en el Informe sobre el desarrollo mundial 1995. El mundo del trabajo en una economía integrada.7

 El Grupo sobre seguridad social de la Vicepresidencia de Desarrollo del Capital Humano está estudiando la necesidad de reformar los sistemas de pensiones, particularmente en las naciones de ingreso mediano cuya población está envejeciendo más rápido. Algunos países (de Europa oriental y central, la antigua Unión Soviética y Uruguay, por ejemplo) experimentan una situación de desequilibrios a corto plazo y obligaciones a largo plazo sin financiamiento previsto, que con frecuencia son superiores a su producto interno bruto (PIB). El Grupo sobre seguridad social encara el desafío de identificar las opciones para reducir las obligaciones sin financiamiento previsto y ayudar a los países a adoptar sistemas que creen menos distorsiones en los mercados laborales. En el informe sobre investigaciones relativas a políticas de desarrollo Envejecimiento sin crisis. Políticas para la protección de los ancianos y la promoción del crecimiento, preparado en 1994, se aduce que los países necesitan un sistema de pensiones "de pilares múltiples", en el que una parte de las pensiones se financie con fondos públicos y otra parte con fondos privados, a fin de minimizar la pobreza en la tercera edad, promover el crecimiento futuro mediante un mayor nivel de ahorro y trabajo, y desalentar la evasión8. Desde esa fecha se ha producido una oleada de reformas de los sistemas de pensiones, sobre todo en América Latina pero también en las economías en transición cuya población es relativamente vieja, en las que los gastos por concepto de pensiones absorben una proporción considerable del presupuesto. El Banco está ayudando a estos países a introducir reformas que sean sostenibles en el plano fiscal, protejan a los grupos más pobres y vulnerables, creen incentivos para el ahorro y el trabajo, y fomenten el crecimiento.

Estrategia educativa e intervenciones centradas en el desarrollo del niño

 Las inversiones en educación son particularmente importantes porque afectan a la salud y esperanza de vida de las personas y les proporcionan los conocimientos y los medios necesarios para tener una vida más saludable. La educación reviste importancia crítica para el crecimiento económico sostenido de un país y, en esta era de la información, ninguna nación puede competir en los mercados mundiales si descuida este sector.

 La estrategia educativa del Banco Mundial se orienta a intensificar la utilización productiva de la mano de obra, el principal activo de los grupos pobres. La publicación titulada Prioridades y estrategias para la educación: examen del Banco Mundial destaca la necesidad de contar con sistemas educativos de alta calidad debido a que constituyen una de las claves del progreso y el crecimiento económico9. En muchos casos, el gasto público en educación todavía es ineficiente y poco equitativo. En Africa, por ejemplo, el gasto por estudiante de enseñanza superior es casi 44 veces mayor que el gasto por estudiante de nivel primario. Sin embargo, la mitad de los niños en edad de asistir a la escuela primaria no están matriculados en ese nivel de enseñanza.

 Hay cuatro razones por las cuales debe atribuirse elevada prioridad a la educación primaria: es la base en que tiene que fundamentarse la educación superior; suele tener el mayor rendimiento, medido en función del aumento de los salarios individuales; los pobres reciben beneficios particularmente importantes del gasto público en ese nivel de educación, y produce amplios beneficios adicionales, como tasas más bajas de mortalidad y fecundidad, y niveles más altos de salud, nutrición y alfabetización.

 Pero dado que las primeras etapas de la vida de un niño pueden tener importancia decisiva para su éxito futuro, con frecuencia es demasiado tarde esperar hasta que empiece a ir a la escuela. Los primeros años de la vida de un niño revisten importancia crítica para el individuo, para la familia y para la sociedad. Millones de niños padecen de malnutrición, carecen de servicios apropiados de salud y no reciben el estímulo necesario a través de la interacción con adultos.

 Los niños que sufren estas carencias están más expuestos al fracaso en sus estudios, a la deserción escolar y al analfabetismo funcional, y sólo tienen oportunidades marginales de conseguir empleo. Por consiguiente, influyen negativamente en la productividad laboral y en la prosperidad económica de su país. Cuanto más temprano se hagan llegar a los niños los programas de intervención mejores serán los resultados, y la experiencia demuestra que debe prestarse atención prioritaria a los niños de menos de dos años de edad.

 Por estas razones, la Vicepresidencia de Desarrollo del Capital Humano ha emprendido su iniciativa orientada a lograr que se comprendan mejor los programas de desarrollo del niño en la primera infancia y se les brinde más apoyo para poder poner término al ciclo intergenera-cional de pobreza. La publicación titulada Early Child Development: Investing in the Future expone esta teoría al pasar revista a los muchos programas que se centran en los niños desde que nacen hasta que cumplen los ocho años10. Analiza asimismo proyectos destinados al desarrollo del niño en la primera infancia que el Banco respalda en todo el mundo, y recomienda medidas en materia de nutrición, salud y educación que han dado buenos resultados y son eficaces en función de los costos.

 La Vicepresidencia de Desarrollo del Capital Humano, conjuntamente con el Centro Carter de Atlanta y el Equipo Operativo para la Supervivencia y el Desarrollo del Niño, un organismo afiliado del Centro Carter, organizó una conferencia para poner de relieve la importancia de las intervenciones centradas en el desarrollo del niño en la primera infancia. Algunos de los temas y cuestiones que se analizaron en la conferencia --como la integración de los programas de nutrición, salud y psicosociales; el aprendizaje activo y el juego, y la importancia de la participación de los padres-- ayudarán a la Vicepresidencia de Desarrollo del Capital Humano a idear nuevos proyectos y a trazar pautas innovadoras para las actividades del Banco en apoyo de los programas de desarrollo del niño en la primera infancia.

Los desafíos del crecimiento de la población

 El crecimiento demográfico plantea un gran problema en los países en desarrollo. La población mundial registrará un total de 7.900 millones de habitantes en el año 2020 (2.200 millones más que hoy en día). Aunque algunas regiones han demostrado que pueden alcanzar un impresionante incremento de su PIB per cápita a pesar del rápido crecimiento demográfico, en otras el futuro se perfila sombrío. Esto significa que con el aumento previsto de la población seguirá elevándose el número de pobres. Si no aumenta sustancialmente el crecimiento económico o disminuyen en forma pronunciada las tasas de fecundidad, para el año 2020 el número de personas pobres será tres veces mayor que en la actualidad.

 En publicaciones como Population in Asia y Key Indicators for Family Planning Projects, la Vicepresidencia de Desarrollo del Capital Humano ha analizado los desafíos planteados por el crecimiento de la población y ha formulado recomendaciones para hacerles frente11. El incremento del crecimiento económico mediante inversiones en recursos humanos es un medio de importancia clave para detener el aumento de la población. Se precisan enérgicas políticas que propicien la aplicación de programas para proporcionar los servicios sociales requeridos y, al mismo tiempo, asegurar que las personas estén en condiciones de utilizar debidamente esos servicios. La capacidad social constituye un parámetro fundamental. Los gobiernos encaran el reto, por ejemplo, no sólo de asegurar el suministro de servicios de control de la natalidad sino también de tener conciencia de que la expansión de la capacidad social (mediante la educación de las niñas, por ejemplo) puede revestir aún mayor importancia.

Cómo hacer frente a los desafíos futuros

 Con el propósito de mejorar el grado de profesionalismo y excelencia de su personal, en el ejercicio de 1996 la Vicepresidencia de Desarrollo del Capital Humano emprendió un nuevo programa de capacitación. Durante la semana de perfeccionamiento profesional funcionarios de la institución y sus contrapartes de todo el mundo participaron en una intensa y estimulante serie de actividades de capacitación.

 A través de seminarios y cursillos, la semana de perfeccionamiento profesional proporcionó a los participantes información sobre las investigaciones más recientes, las prácticas óptimas y los programas de vanguardia en diversas disciplinas. Aparte del intercambio de conocimientos, esta semana de capacitación también ofreció a los participantes la oportunidad de estudiar las posibilidades de colaboración con otros organismos de desarrollo y de analizar y definir nuevos desafíos en materia de especialización. A través del programa de capacitación, durante los tres próximos años se tiene el propósito de proporcionar a todo el personal de la Vicepresidencia de Desarrollo del Capital Humano la oportunidad de obtener conocimientos y experiencias que les permitan desempeñar su función más eficazmente.

Continuación del Cápitulo III


Notas

1. Banco Mundial. 1996. Poverty Reduction and the World Bank: Progress and Challenges in the 1990s. Washington, D.C.

2. Hasta el 30 de junio de 1996 se había terminado un total de 84 evaluaciones de la pobreza, que sirven de base para la colaboración entre las autoridades de los países de que se trata y el Banco a fin de aliviar ese problema.

3. En la sección sobre los proyectos aprobados durante el ejercicio de 1996 de este Informe Anual figura una descripción de cada proyecto incluido en el Programa de intervenciones dirigidas. Estos proyectos se indican con el símbolo (§). También figura una descripción de cada operación de ajuste orientada a reducir la pobreza; estos proyectos se indican con el símbolo (Ý).

4. Banco Mundial. 1995. Advancing Gender Equality: From Concept to Action. Washington, D.C.: Banco Mundial, 1995. Hacia la igualdad entre hombres y mujeres: el papel de las políticas públicas. Serie El desarrollo en la práctica. Washington, D.C.

5. Banco Mundial. 1994. Una mayor participación de la mujer en el desarrollo económico. Documento de política del Banco Mundial. Washington, D.C.

6. Los proyectos aprobados en el ejercicio de 1996 en los que participaron ONG se indican con el símbolo (×) en la lista pertinente que aparece más adelante, en la página 142 y siguientes.

7. Banco Mundial. 1995. Informe sobre el desarrollo mundial 1995. El mundo del trabajo en una economía integrada. Washington, D.C.

8. Banco Mundial. 1994. Envejecimiento sin crisis. Políticas para la protección de los ancianos y la promoción del crecimiento. Informe del Banco Mundial sobre investigaciones relativas a políticas de desarrollo. Washington, D.C.

9. Banco Mundial. 1995. Prioridades y estrategias para la educación: examen del Banco Mundial. Serie El desarrollo en la práctica. Washington, D.C.

10. Young, Mary Eming. 1995. Early Child Development: Investing in the Future. Serie Tendencias del desarrollo. Washington, D.C.: Banco Mundial.

11. Sanderson, Warren C. y Jee-Peng Tan. 1995. Population in Asia. Estudio regional y sectorial del Banco Mundial. Washington, D.C.; Bulatao, Rodolfo A. 1995. Key Indicators for Family Planning Projects. Documento técnico del Banco Mundial No. 297. Washington, D.C.


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