Mensaje del Presidente del Directorio Ejecutivo

 El presente Informe Anual abarca el período comprendido entre el 1 de julio de 1995 y el 30 de junio de 1996, un período de transición crucial en la historia del Grupo del Banco Mundial para contar con una institución más fuerte, ágil y eficaz orientada a la satisfacción de las necesidades de los países en desarrollo clientes.
 Esta transición se debió al cambio extraordinario registrado en la economía mundial, y al crecimiento vertiginoso de la inversión privada y el comercio en todo el mundo, fundamentalmente en las economías de mercado emergentes. Cabe atribuir a los países en desarrollo el 70% del aumento del PIB y la mitad del crecimiento del comercio a nivel mundial desde el inicio de la década de 1990. Las corrientes de inversión privada hacia el mundo en desarrollo se triplicaron con creces, de alrededor de $44.000 millones1 en 1990, a casi $170.000 millones a fines de 1995.
 El cambio económico va mucho más allá de las cifras. Se refiere al cambio en la vida de las personas, que para muchas de ellas fue favorable. Muchos países han reducido sus tasas de pobreza en más de la mitad y han ampliado a toda la población el acceso a los servicios sociales y de salud y educación. En la actualidad el número de personas que tiene acceso a oportunidades económicas es mucho mayor que en el pasado reciente. Asimismo, hace una década, sólo unos 1.000 millones de personas vivían en economías que podrían denominarse de mercado, y ahora esa cantidad es de 5.000 millones. Mientras tanto, la tecnología de las comunicaciones está acercando a los habitantes de todo el mundo. Hoy en día, médicos de Africa, América Latina o Asia pueden celebrar teleconferencias con los mejores especialistas en medicina del mundo; los empresarios pueden obtener inmediatamente información actualizada acerca del mercado mundial, y los estudiantes de los lugares más apartados del planeta pueden acceder a las mejores bibliotecas y materiales didácticos que existen. La revolución de la información brinda extraordinarias posibilidades.
 Empero, el crecimiento y la prosperidad no pueden darse por sentados. En muchos de los países más pobres, el cambio mundial no ha reportado mejoras considerables en la vida de las personas. Seguimos viviendo en un mundo en el que 1.200 millones de personas se encuentran por debajo de lo que el Banco Mundial considera la línea de pobreza absoluta --con ingresos de $1 diario--, y se prevé que en Africa el número de pobres seguirá aumentando en el próximo siglo. La cuarta parte de la población del mundo en desarrollo carece de acceso a agua potable, y casi la mitad, de acceso a electricidad. Hay 130 millones de niños, la mayoría de ellos de sexo femenino, que no pueden asistir a la escuela. En demasiadas partes los pobres, sobre todo las mujeres, se ven privados de las oportunidades que les permitirían mejorar sus condiciones de vida.
 A pesar del crecimiento vertiginoso de la economía mundial, muchos países quedan al margen. El 75% de los flujos de capital privado hacia el mundo en desarrollo se concentra en tan sólo 12 países (y Asia oriental recibe el 60% del total). Al mismo tiempo, la asistencia oficial para el desarrollo --que podría haber cubierto esa deficiencia-- ha llegado a su nivel más bajo en términos reales ($59.000 millones) en 23 años. Muchos de los países más pobres del mundo están tan endeudados que les resulta prácticamente imposible mantener reformas económicas de importancia vital.
 A nivel mundial sigue habiendo mucha violencia armada; tan sólo el año pasado se registraron unos 50 conflictos de esa naturaleza. Todos somos conscientes del horror que azotó a Bosnia, donde murieron 250.000 personas y se registraron hechos abominables. Sin embargo, Bosnia no es el único caso. En el decenio pasado 70 millones de personas fueron desplazadas de sus hogares o se convirtieron en refugiados.
 Asimismo, el mundo sigue corriendo el peligro creciente de deterioro ambiental, crecimiento desenfrenado de la población, enfermedades epidémicas y escasez incipiente de recursos hídricos.
 El cambio que se está registrando en todo el mundo entraña grandes oportunidades y riesgos. La función que cabe al Banco Mundial en estas condiciones es ayudar a sus clientes a aprovechar las oportunidades, eludir el peligro y --en el caso de los países que recién empiezan la transición hacia economías de mercado bien administradas-- fortalecer su capacidad para seguir el rumbo emprendido.
 Esto significa que debemos mantenernos cerca de los clientes y desarrollar nuestra propia capacidad de adaptación a sus necesidades variables. Significa que debemos ser capaces de reaccionar con rapidez en la práctica, y especialmente ante el desafío que plantea la situación después de los conflictos; crear mecanismos novedosos de ayuda a la población más pobre; contribuir a establecer sistemas sólidos de mercado, y asegurar que el desarrollo sea ecológicamente sostenible. Para ser más eficaces, debemos ampliar y estrechar nuestra colaboración con el sistema de las Naciones Unidas, los bancos regionales de desarrollo, los organismos de asistencia bilateral, las organizaciones no gubernamentales, las fundaciones, el sector privado y otros agentes, y debemos procurar el nivel más alto posible de perfeccionamiento de las aptitudes profesionales de nuestro propio personal. También debemos trabajar con el Fondo Monetario Internacional, otros bancos multilaterales de desarrollo y los gobiernos de las naciones acreedoras para reducir la carga de la deuda de los países más pobres que están aplicando reformas. Asimismo debemos ser los primeros en asegurar que los recursos en condiciones concesionarias --sobre todo los de la AIF-- sigan bastando para financiar las prioridades de desarrollo de nuestros clientes.
 En este Informe Anual se examinan la labor pasada y nuestro rumbo futuro en estas esferas, además de tratarse las actividades de desarrollo que el Banco está desplegando actualmente a nivel mundial. Se exponen los aspectos esenciales de las operaciones del Banco en todas las regiones del mundo y todas las esferas del desarrollo.
 Por último, el Informe no consiste, sin embargo, sólo en estadísticas financieras o porcentajes; se refiere a las personas que viven en los países a los que prestamos nuestros servicios. Se abordan en él las mejoras sustanciales que el Banco Mundial reporta a la vida de las personas. En última instancia, nuestra eficacia se medirá por esto.

James D. Wolfensohn's Signature

James D. Wolfensohn

1. Las cantidades de dinero se expresan en dólares corrientes de los Estados Unidos, salvo indicación en contrario.


[ Caratula del Informe Anual ] [ Tabla de Contenidos ]