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| Origen > DEP Primera > DEPweb > Módulos de Aprendizaje > Acceso a Agua Potable | |||
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| Lea el casos y después complete los ejercicios que están al final. | |||||||
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El problema del agua en mi aldea Bolivia Me cuesta trabajo hablar en público. Soy campesino y me paso el día en el campo. Mi trabajo casi siempre es solitario, pero me gusta. Cuando el Padre Rodríguez me pidió que hablara a la congregación de una aldea vecina y que contestara las preguntas me puse muy nervioso. ¿Qué pasa si me equivoco? ¿O se me traba la lengua? ¿O digo una tontería y la gente se ríe? El padre me pidió que les contara el problema del agua en mi aldea. Vivo con mi esposa y nuestro hijito en un lugar tan alto y seco como éste, tampoco tenemos electricidad y tenemos algunos de los mismos problemas de salud, como diarrea, sarna e infecciones respiratorias. Ustedes no tienen pozos cubiertos ni bombas manuales, pero tampoco nosotros los teníamos hace un año. Cuando escuché que el Padre me llamaba, me sequé las manos en los pantalones y, con la cabeza baja, mirándome los pies para no tropezarme, caminé despacito hacia el frente de la iglesia. Cuando levanté la cabeza, había 60 personas que no conocía mirándome. Me empezaron a temblar las rodillas y casi me vuelvo a sentar, pero me acordé de Juanita. "Me llamo Miguel Sánchez", dije en voz baja. Mi propia voz me sonaba extraña. Me aclaré la garganta y dije: "Vengo de la aldea que queda atrás de la sierra para hablarles sobre el agua", comencé. Las personas se miraron unas a otras confundidas. Les veía los signos de interrogación en las caras. ¿Agua?, parecían preguntarse unos a otros. ¿Agua bendita? Y seguí hablando. "Hace dos años nació mi primera hija, Juanita. Era una bebé hermosa igualita a su madre. Era gordita y feliz y tenía los ojitos oscuros y brillantes. Yo la sentaba sobre mis hombros y la hacía reír. Pero cuando mi esposa dejó de darle el pecho Juanita comenzó a enfermarse. Tenía diarreas frecuentes y empezó a perder peso. La última vez que se enfermó, mi esposa juntó mucha agua del pozo para que no se deshidratara. Pero el agua tampoco la mejoraba y una semana después... Dios se la llevó. "Mi esposa y yo estábamos destrozados, pero no éramos los únicos que habíamos perdido seres queridos. También habían muerto otros niños y algunos viejos de la aldea, de la misma enfermedad. "Poco después de la muerte de Juanita, el docente de la escuela se enteró de que en un pueblo cercano habían instalado un nuevo sistema de agua e invitó a las personas que ayudaron a construirlo a que vinieran a visitarnos. Vinieron unos ingenieros y trabajadores de la salud a la aldea, hicieron pruebas en el agua del pozo y en el agua del río y dijeron que estaba contaminada con bacterias. Y como nosotros no habíamos hervido el agua contaminada, al dársela a nuestra hijita le empeoró la diarrea. Pensábamos que estábamos ayudándola pero en realidad le agravamos la enfermedad. En realidad, todos los habitantes se estaban enfermando por el agua. "Las familias se reunieron y decidieron trabajar con las personas del proyecto de agua para mejorar el abastecimiento. El trabajador de la salud nos dijo que las bacterias vienen de los excrementos de animales y humanos que lleva la tierra que llega hasta el pozo y el río en épocas de lluvia. Las bacterias infectan el agua y entonces es muy peligroso beberla o lavarse. Los ingenieros nos enseñaron a construir las paredes del pozo más fuertes, con arena y mezcla, y a construir cubiertas para proteger el agua. Estudiaron también la forma en que drena el agua después de la lluvia para ayudarnos a escoger el mejor lugar para construir el nuevo pozo. "Por lo menos una persona de cada familia --hombres y mujeres-- tuvo una función en el comité del agua: algunos hacían pedidos de piezas de repuesto, otros cavaban el pozo, otros aprendían a reparar la bomba. Los ingenieros nos enseñaron distintas cosas a cada uno y nos explicaron cómo cuidar el pozo. Yo no soy bueno para los números, pero el dueño de una tienda calculó cuánto debía pagar cada familia por el agua. Yo soy bueno para trabajar con las manos --yo puse los cimientos de nuestra capilla-- y entonces me enseñaron trabajos de albañilería. Con ayuda de los otros hombres cavamos un nuevo hoyo para el pozo, colamos la mezcla de cemento y cal, cubrimos el pozo e instalamos la bomba manual. El docente nos explicó que para estar más sanos teníamos que lavarnos las manos y lavar las frutas y verduras con agua limpia antes de comerlas, y nos enseñó cómo almacenar el agua para que no se contamine. Además nos dijo que hay que hervir el agua antes de beberla para estar seguros de que no nos hará daño. "Ahora todos los vecinos nos turnamos para el mantenimiento del pozo y la bomba manual, y para cambiarle las piezas para que no se descomponga. No recibimos dinero, pero todos nos beneficiamos porque tenemos agua potable. A veces se rompe la bomba manual y tenemos que esperar a que lleguen los repuestos. Pero juntos somos responsables del pozo y no tenemos que depender de que venga alguien de afuera para hacerlo funcionar. El año pasado, lo más que tuvimos que esperar sin agua limpia fue tres días, mientras esperábamos que llegara un repuesto. Mi esposa todavía tiene que acarrear el agua del pozo a nuestra casa, pero casi siempre tenemos agua suficiente y limpia para beber y todavía nos sobra para lavarnos más seguido. Y la gente se enferma menos. "Ya es demasiado tarde para nuestra hija Juanita, pero ahora mi esposa y yo sentimos que tenemos más que ofrecerle a nuestro hijo y estamos esperando otro más para la primavera. El Padre Rodríguez me pidió que viniera a hablarles para que sepan lo que yo he perdido y lo que ha ganado toda mi aldea. Ustedes también, como la gente de mi aldea, pueden trabajar juntos para tener agua limpia y vivir más sanos". |
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